ANTONIO SANTOS LÓPEZ
Nació en Santa María de la Isla, en 1960. Cursó estudios de Bachiller en el Seminario Menor y el Instituto de Enseñanza Media de La Bañeza, donde reside desde hace años. Comenzó a escribir poemas en su etapa adolescente, animado por su profesor de Lengua y Literatura, Gregorio Rodríguez, al que le sorprendió uno de sus sonetos que, con el paso del tiempo, completó con otros dos y que están recogidos en la tercera parte de este libro, como una dedicatoria a los poetas que siempre leyó y admiró. Aunque profesionalmente se dedica a impartir clases en las denominadas Escuelas Taller, sigue escribiendo poesías, siempre en formato clásico, con las rimas y medidas correspondientes.
¿Cómo se gestó la publicación del libro?
Después de entregarle un poema a Conrado Blanco -que había dedicado a su mujer, Charo González- se interesó por su publicación en la Revista Charín, me pidió que le enseñara otros poemas y, posteriormente, me ofreció publicar un libro que recogiera parte de los que he escrito. Quiero subrayar que siempre le estaré agradecido
¿Qué ha significado para ti?
La realización de algo que no se me pasaba por la cabeza, porque tampoco me dedicaba especialmente a escribir con ese fin, y que me ha producido una enorme ilusión.
¿Por qué escogiste el título?
Es rescatar del recuerdo poemas que ahora se hacen públicos, es decir, como dar luz a una memoria, si no apagada, al menos escondida, haciendo referencia a poesías e ideas que conservaba escritas en cuadernos y hojas sueltas, desde hace años y que completé con algunas de reciente creación.
Entre los poemas que recoge, destaca alguno.
Sabes que, cuando se escribe, a cada poema le damos un valor, pero, si tengo que citar alguno en concreto, te diría que «El sitio del olvido», porque sus versos fluyeron claros y sin pausa, con una espontaneidad que incluso me sorprendió.
Háblanos del taller de poesía incluido la segunda parte del libro.
La verdad es que me resultó bastante complicado realizarlo, incluso más de lo que supuso escribir los poemas, aunque al final estoy satisfecho, ya que espero que sirva para que los que lean el libro se animen a escribir y conozcan de una manera amena las formas poéticas.
¿Crees que el poeta nace o se hace?
Pienso que, quien quiera escribir o dedicarse a cualquier otro arte, como la pintura, música, etc., debe nacer con una predisposición especial, aunque, a renglón seguido, es muy importante el trabajo, la constancia, la dedicación y, algo que considero fundamental, la lectura en general de todo tipo de autores, tanto en prosa como en verso.
¿Qué tipo de poesía te gusta?
Ante todo, la poesía clásica, que está sujeta a rima, métrica y armonía, sin despreciar las tendencias contemporáneas, que tienden más al verso libre, sin dejar olvidado el sentimiento.
¿A qué poetas admiras?
Los de la Generación del 98, en especial Antonio Machado, y los de la Generación del 27, destacando a Miguel Hernández, Federico García Lorca y Rafael Alberti. También me llamaron siempre la atención los poetas del Siglo de Oro: Luis de Góngora, Calderón de la Barca y Lope de Vega.
Supongo que algunos poemas se quedarían, como se dice, en el tintero.
Por supuesto. Dispongo de otros muchos, dedicados a temas variados, entre los que podía citar los que he dedicado a diferentes poetas de la historia de la literatura, que considero maestros en el arte de escribir.
¿Piensas publicar más libros?
Nunca se sabe, porque, al igual que surgió la oportunidad de escribir éste, puede haber otro momento donde se produzcan unas circunstancias que faciliten la edición de otra obra.
¿Qué esperas de la respuesta del público?
Mi único afán es que los lectores disfruten con la lectura, puedan sentir lo que yo sentí al escribirlos y, en la medida de lo posible, reflexionen sobre algunos de los temas que trato.
¿Cómo ves La Bañeza?
Es un lugar ideal para vivir y donde se ofrecen un montón de oportunidades para poder realizarse a muchos niveles. Me gusta tanto la ciudad como las comarcas que la circundan. En una de ellas nací y conservo mis raíces.
Considero que cada persona debe adaptarse al sitio donde, por unas razones u otras, le ha tocado vivir y que no se es más feliz por habitar en una gran ciudad, ni menos por hacerlo en un pueblo. Para mí, La Bañeza ofrece ese término medio y, además de estar muy bien situada geográficamente, cuenta con buenas ofertas comerciales y culturales. Es curioso que, como ya habéis recogido en El Adelanto, esta tierra ha dado grandes nombres en distintos campos: cultural, político, científico…
Este año te han elegido para pregonar las fiestas de San Antón y Santa Marina.¿Cómo te lo has tomado?
En realidad me lo habían ofrecido mucho antes de comenzar con el proyecto del libro. Por alguna razón D. Arturo se enteró de que escribía poemas y, ante mi sorpresa, me animó para que me encargara de los dos pregones. Aunque en principio me negué, no me dio opción a hacerlo y tengo que decir que considero un honor que se acordara de mi.
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