José Dionisio Colinas Lobato
Con su aceptación, el P. Fr. Eugenio Álvarez Navoa, desde el Colegio de Valladolid, pide al sacerdote de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Plaza de La Bañeza le expidiese un certificado de conducta de un hermano novicio que quería tomar los hábitos y que se llama Manuel Fraile Miguélez, de diecisiete años de edad y que dice ser de esa villa de La Bañeza. El cura que en aquellos años regía la parroquia, don Manuel José Rodríguez, contesta con una carta de testimonio en la que le informa estar bautizado el día 13 de diciembre del año 1864, confirmado el día 16 de octubre de 1879 por el prelado que en aquel año regía la Diócesis de Astorga, Doctor Don Mariano Brezmez Arredondo, y que siempre tuvo buena conducta en la villa, así como sus padres, dando fe de ello como párroco, así como testigos los vecinos Agustín Rubio, Bernardo Pérez y Juan Portocarrero.
Tomará el santo hábito después de hacer sus votos y haber renunciado y haber prometido las tres obligaciones que mandaba la Bula: obediencia a Dios Todopoderoso y a la Virgen María, al R. P. San Agustín y a superior el P.Fr. Eugenio Álvarez y a la orden agustiniana. El día 16 de enero del año 1882, coincidiendo cuando el Papa León XII beatificaba en Roma al insigne escritor y beato P. Alonso de Orozco, monje agustino, que en 1549 se embarcó para la ciudad de México como misionero.
Desde el Colegio de Valladolid, el P. Miguélez, como así se le empezó a conocer, emprenderá sus estudios de teología junto con los de otras materias eclesiásticas que se impartían en el Colegio y Monasterio de La Vid, que se encontraba en la provincia de Burgos. En este monasterio le entraría su afición por la numismática, pues el prior le hace el encargo de que clasifique y ordene el gran número de piezas monetarias con que el monasterio contaba, haciendo que a este trabajo también se acerquen otros monjes de la casa, como es el caso de su compañero el Astorgano P. Fr. Francisco Blanco García, quien escogería los destinos del Perú, muriendo en Jauja en 1903.
Los primeros escritos del P. Miguélez verán la luz en la Revista Agustiniana editada en Valladolid con una carta que le escribe a su maestro y hermano P. Fr. Tirso López; luego, ya siendo otra la cabecera de la Revista La Ciudad de Dios, sacará a la luz ese trabajo sobre la numismática: El Padre Flórez y la numismática española.
En 1887, con motivo del centenario de San Agustín, publicará una “Oda al Santo”, cuyo texto y trabajo literario fue considerado como versos salidos de un gran poeta. Necesitando la Revista Agustiniana una persona que dirigiese los destinos de la nueva publicación, el P. Miguélez fue reclamado de nuevo a Valladolid, donde fue nombrado redactor. En esta ciudad castellana terminará sus estudios teológicos y será ordenado primeramente diácono y luego sacerdote por el cardenal Dr. Don Benito Sanz Forés.
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