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23 Sep 2021

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Especímenes en el Castillo de don Suero

Una dama del Curueño

Lo acaecido el sábado en el castillo de Don Suero de Quiñones no fue un asedio protagonizado por los especímenes interesantes y desconocidos de la poética ibérica, sino un tributo.
Los poetas Marcos Castro Morán, Tharez, P.J. Chelmick, Carlos Guerrero y Marina Díez se batieron en duelo cual Paso Honroso en el escenario, desatando en el público todo tipo de emociones (rieron, lloraron, gritaron y, sobre todo, aplaudieron mucho).
Lejos de considerarse bufones, los intrépidos poetas recitaron versos de lo más variados. Marina Díez, presentadora del acto, intentó entre personajes ir recordando la historia de Don Suero, desde la reconstrucción del castillo de Villanueva de Jamuz en el que se encontraban, hasta sus amoríos. Los más pequeños de entre el público sonreían cuando lo comparaba con los youtubers actuales, por ser ejemplo en su época y ser capaz de concentrar y enfrentarse a sesenta y ocho caballeros de todos los rincones en el Puente de Órbigo (sí, Hospital).
Entre versos de época y poesía actual iban trascurriendo los minutos, acompañados en todo momento por el abrazo del aire y la paciencia de un pueblo que, aunque medio congelado, les arropó con todo el cariño posible.
Marcos Castro y sus poemas de amor y del trascurrir de la vida; Tharez y sus pensamientos filosóficos; P.J. Chelmick y sus transgresiones poéticas; Guerrero y sus “yo lo que quiero son limones” de poesía social y combativa; unidos a una Marina Díez emocionada por ver hecha realidad su idea de recitar dentro del castillo –y acompañada por sus escuderos más galanes, que además veía como otro señor de castillo, como es Felipe Pérez Pollán, le lanzaba sus muestras de cariño y al que no dudó en homenajear con un aplauso de todo el patio– pusieron fin a una tarde diferente, donde la poesía fue la protagonista, el pueblo disfrutó de literatura de calidad de una manera diferente y mayores y guajes se acercaron para hablar con los escritores, preocuparse por sus obras y por futuras actuaciones.
¿Por qué gustó? Porque son pueblo y cultura. ¿Por qué lo sé? Pues porque, además de los aplausos y de que la gente aguantó casi sin moverse con el frío que hacía todo el acto, hubo dos abuelas con sus nietos (que menuda guerrita les dieron a las pobres) que en un momento dado se fueron y, aunque creímos que no volverían, al cabo de un rato aparecieron sin ellos para acabar de ver el recital. Y ya solo por eso, por las niñas que aprendieron la historia de Don Suero y por las muestras de cariño de Emilia y del resto del pueblo, por esa señora que se acercó a comprarnos un libro y todos esos chavales que jugaron al futbolín con Tharez y que posteriormente nos escribieron a nuestras redes sociales para preguntar por su libro, ¡fue una tarde memorable! Gracias a todos los que la hicisteis posible, al Ayuntamiento de Santa Elena y, en especial, a Carolina.

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