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26 dic 2020

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La Epifanía en el Monasterio de Nogales
Retablo_de_los_Reyes-Magos_en_San-Esteban-de-Nogales

José Dionisio Colinas Lobato

Llegadas estas fechas de la Navidad, los cristianos siempre recordamos esa festividad y suceso en el que tres personajes regios, casi mágicos –Melchor, Gaspar y Baltasar–, representan el momento en que hacen sus presentes al Hijo de Dios, oro, incienso y mirra, manifestando con ello esa alegría festiva de la Navidad.
Navidad, nacimiento de Jesús de Nazaret; acontecimiento que han dejado representado miles de artistas en nuestros templos, donde grandes maestros de la gubia y de la pintura nos muestran el momento y la escena en numerosos retablos de iglesias, ermitas y monasterios.
Tenemos que decir que el Real Monasterio de Santa María de Nogales, recinto religioso del valle del río Eria, donde en siglos pasados se establecieron monjes cistercienses y cuya casa y convento fue ejemplo y semillero de monjes –Escorial Cisterciense de León–, está hoy en ruinas, abandono y desolación de lo que fue todo un honor, gloria y grandeza de panteón regio. También tuvo su representación de la Epifanía en uno de los retablos de su iglesia, que en su día hiciera el escultor Francisco de la Maza para decorar aquella capilla comprada por el noble caballero don Suero de Quiñones y Zúñiga al abad del Real Monasterio de Santa María de Nogales.
Francisco de la Maza fue un escultor que trabajó con Gaspar Becerra en el retablo mayor de la Iglesia Catedral de Astorga. Después de su estancia en la ciudad maragata, se traslada a la Villa y Corte de Valladolid, donde fue contratado por nobles de la corte para realizar trabajos escultóricos para sus palacios y jardines; allí también residía y tenía su casa palacio el noble caballero don Suero de Quiñones, en la llamada corredera de San Pablo.
Será en esta villa y corte castellana donde acuerde, con el joven entallador Francisco de la Maza, la realización de un retablo que engalanase la capilla que había comprado para su panteón en el Real Monasterio de Santa María de Nogales, centro religioso levantado en la soledad del valle y río del Eria, y que pensaba llamar “Capilla de los Reyes”, por esa manifestación de los tres magos de oriente que debía tallar y porque tenía predilección religiosa por ellos.

……………..(Puede leer el artículo completo en nuestra edición impresa)

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