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14 Ago 2012

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RETAZOS DE MEMORIA: 1706. Un apunte para la historia de la educación en La Bañeza

Miguel Angel González García.
Siempre resulta interesante la historia de la Enseñanza, de algún modo lo mejor de la sociedad y de una villa se logra por el camino de la formación y de la cultura.
No conozco que nadie haya escrito la historia de la Enseñanza en La Bañeza, aunque estoy seguro que el admirado y querido mecenas y cronista, Conrado Blanco, tendrá información abundante para hacerlo. Y, de tiempos inmediatos, El Adelanto publica con oportunidad fotografías entrañables de escuelas y maestros que son en sí mismas una preciosa historia. El Convento de los Carmelitas, el Seminario Menor, el Colegio de las Carmelitas Vedrunas y entrañables colegios y academias serían capítulos obligados de esa historia. Y antes, al menos, una prestigiosa cátedra de gramática.
Yo tampoco pretendo escribir esa detenida historia sino aportar un dato nimio relativo a un preceptor de gramática del siglo XVIII. Al no existir una serie documental propia, los datos habrá que espigarlos en fuentes varias, pero el resultado podría ser de tanto interés como el obtenido por el investigador Francisco José Rebordinos Hernando en su libro La Cátedra de Gramática de Benavente (1589-1845), editado por el ayuntamiento benaventano el año 2010.
Un dato sobre la Cátedra de Gramática de La Bañeza lo ofrece Fermín Canella Secades en su “Historia de la Universidad de Oviedo y noticias de los establecimientos de enseñanza de su distrito”. Oviedo 1873 en la páginas 296: “En La Bañeza era reputada su preceptoría de latinidad ya antes de 1624, dotada con 4100 reales de propios y módicas retribuciones”.
Precioso arranque para interesarse por esa preceptoría que facilitaría a muchos bañezanos obtener una formación preparatoria gratuita o casi, que luego permitiría a la mayor parte seguir estudios universitarios. Una cátedra de gramática suponía un estadio intermedio entre los rudimentos del saber ofrecidos, casi solo a los varones, en las escuelas públicas y la Universidad, enseñándoles la lengua latina y gramática, con estudios que no tenían fin en sí mismos sino como preparación para acceder a los estudios eclesiásticos o jurídicos principalmente. Sin duda La Bañeza fue entonces un lugar privilegiado, contando con esta preceptoría, y se notaría en el nivel cultural de la población.
Es probable que existiera una Casa del Estudio o se aprovecharía para la docencia algún local eclesiático o municipal.
Y como una tesela más para esta historia es el documento del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid  (Pleitos Civiles de Pérez Alonso, caja 13,7), una petición del Concejo justicia y regimiento de La Bañeza del año 1796 “para que Bernardo Vinagre, poseedor de la cátedra de gramática de dicha villa, abandone su cátedra alegando que ha incumplido las obligaciones de su magisterio incurriendo en faltas graves”.
Con el nombre de uno de los preceptores el documento nos deja clara la responsabilidad y seriedad con la que el Concejo miraba la Cátedra de Gramática, recusando a un preceptor que no cumple adecuadamente con sus obligaciones. Buena señal de que se buscaba ofrecer una enseñanza de calidad dentro de los esquemas del momento.

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