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20 ago 2013

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Recordando a Juan de Ferreras
Parque-Juan-de-Ferreras(Vigal)

Antonio Colinas

Retornan la figura y la obra del bañezano Juan de Ferreras a nuestra memoria. Lo hacen en un año muy especial, cuando se celebra el Tercer Centenario de la fundación de la Real Academia de la Lengua (1713- 2013). Como bañezano, siento un afecto especial hacia la figura de Juan de Ferreras, pero también por ser uno de los primeros académicos de la R.A.E.  A su vez, hace mucho que siento una gran admiración y respeto hacia esta institución, y no por las razones fáciles que pudiera pensar el lector, sino porque hubo en mis primeros años formativos académicos amigos que me enseñaron a amarla.
Estoy pensando, sobre todo, en Vicente Aleixandre, maestro desde que a los 18 años, en el otoño de 1964, yo llegara a Madrid y lo conociera, hasta su muerte. Pero también me hicieron creer respetuosamente en esta institución otros académicos que ya nos abandonaron, como Dámaso Alonso, Miguel Delibes, Valentín García Yebra, Zamora Vicente o Claudio Rodríguez. La Academia está, pues, en mi memoria, del lado de la amistad y siempre con esa presencia muy viva de escritores que he admirado.
Pero escribo hoy, sobre todo, del historiador y académico Juan de Ferreras, natural de nuestra ciudad. También al referirme a él debo decir que es un personaje que se encuentra en lo más profundo de mi memoria, porque ¿qué bañezano de mi generación no creció y jugó no ya en el Parque “Juan de Ferreras”, sino en la plazoleta ajardinada donde se hallaba alzado el busto de Don Juan?
Uno crece y aprende rodeado por el ejemplo de los grandes hombres que nos precedieron, y si algunos de ellos fueron naturales de nuestra tierra, esta sensación se aumenta y nos enorgullece. Pero a su vez, el busto de Juan de Ferreras y su Parque me conducen a la Biblioteca “Juan de Ferreras”, que, como ya he recordado en tantas ocasiones, fue algo primordial para mí, pues me inició en el mundo del amor a los libros y a la escritura.
Ahora nos encontramos en un muy buen momento para recuperar la figura de Juan de Ferreras con orgullo. Desconozco en estos momentos si la Academia, dentro de los actos que ha programado o está programando para celebrar ese III Centenario de su fundación, va a tener un recuerdo especial para Ferreras. Sabemos que, en su día, cuando se celebró el aniversario de Ferreras, no fue posible esta colaboración, como lamentaba nuestro paisano García Yebra. Sí sabemos que la Academia va a homenajear ahora a dos académicos naturales de Lois, a los cuales, he de decirlo sinceramente, desconocía.
Pero, en cualquier caso, me parece una ocasión muy oportuna para que los bañezanos recordemos y reforcemos —por nuestra cuenta o en colaboración con otras instituciones—,  la memoria de Juan de Ferreras. A las transformaciones profundas que sufrió el viejo Parque que llevaba su nombre se unió la retirada de su busto, que primero se situó, como oculto, inencontrable casi, detrás del edificio del Ambulatorio y en la actualidad pendiente de su restauración y colocación en un lugar preferente de la ciudad con los honores debidos. No debemos dejar que nuestras “raíces” cultas se debiliten o se olviden, y la figura de Ferreras forma parte especial de esas “raíces”.
Recuerdo también que sobre la figura de Ferreras escribí, siendo muy joven, uno de mis primeros artículos en El Adelanto, cuando aún estaba vigente la “Agrupación Juan de Ferreras”, una institución cultural que desgraciadamente también hemos perdido y que se une a otras, como el Instituto Comarcal Bañezano o su revista “Lirba”, que nos hablaron en su día de nuestra ciudad a la luz de la cultura.
En fin, no voy a recordar aquí más en profundidad ni la figura ni los méritos de Juan de Ferreras, entre otras razones porque hay un bañezano e historiador ilustre, Alejandro Valderas, que le dedicó su tesis doctoral; ingente trabajo que he tenido el gusto de leer, pero que desafortunadamente aún no ha sido publicado. Animo a Alejandro o a algún mecenas para que definitivamente esta obra suya salga a la luz, sea publicada. Ella sería la mejor defensora y propagadora de la obra del que fuera uno de los primerísimos fundadores y miembros de la Academia, Bibliotecario Real y autor reconocido sobre todo por su Historia de España (que en mi juventud  se encontraba y consultamos en la biblioteca municipal).
La biblioteca Juan de Ferreras de La Bañeza fue creada, por cierto, con las donaciones de libros que hicieron otros bañezanos, como Nicolás Benavides o José Marcos de Segovia. También aportaron y crearon estas mismas personas, con sus donaciones de monedas, fragmentos de mosaicos y otras piezas, el pequeño Museo Arqueológico que aún llegué a ver en mi infancia en una sala que había bajo la cúpula del Ayuntamiento. Recordar con altura y dignidad la figura de Juan de Ferreras: éste sería un año muy oportuno y especial para hacerlo.

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