FELIPE CARBAJO GARCÍA
Nacionalizado en Japón con el nombre de Hideyuki Katsuki, nació en Villamontán, en 1933. Estudió en los colegios de los religiosos Claretianos de Sigüenza y Zafra, y en la Universidad Complutense de Madrid. Se trasladó a Japón en 1960, donde ejerció como profesor de Español en distintas universidades de las ciudades de Osaka y Kioto. También ejerció la docencia —como catedrático de Lengua, Literatura y Cultura Hispánica— en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kansai, durante 33 años, destacando su labor en los cursos de Postgrado y Doctorado de la misma.
Entre sus obras publicadas en Japón, se encuentran Hablamos Español (tomos I y II), Ventanas abiertas a la Lírica Española (en español y japonés), Florilegio de los Proverbios Españoles (coautor con comentarios en japonés), Temas Prácticos de Conversación en Español (en español y japonés), Don Quijote y el Quijotismo, Don Juan y el Donjuanismo, Gustavo Adolfo Bécquer visto en nuestros días y El Japón que yo he vivido. También escribe poesía.
Fue corresponsal del periódico ABC en Japón, desde 1982 hasta 1992, y Coordinador de los Cursos de Verano para extranjeros en varias universidades españolas.
<strong>¿Por qué se marchó a Japón?</strong>
Fui destinado por los Claretianos para fundar una universidad católica diocesana en Osaka. Mis primeros pasos fueron encaminados a fundar el departamento de Español, donde me nombraron Catedrático y posteriormente me otorgaron cuatro doctorados: dos de Derecho, Filosofía y Teología. Además, me incorporé a la Universidad de Estudios Extranjeros de Kansai. Entonces se fundaron ocho universidades con departamentos de Español.
<strong>¿Cuál fue la primera impresión al encontrarse con una cultura tan diferente?</strong>
Todo era muy exótico, aunque luego me fui acostumbrando. Al principio fui a una academia para aprender japonés, un idioma muy difícil porque se basa en ideogramas. Allí coincidí con muchos sudamericanos e hice amigos. Me adapté bastante bien.
<strong>¿Tenía mucho trabajo como corresponsal de ABC?</strong>
Al principio, y como mi labor era la enseñanza universitaria, trabajaba por libre como corresponsal, pero pasados unos años me llamaban a las tres o las cuatro de la mañana (hay que subrayar que tenemos una diferencia horaria de ocho horas) y llegó un momento en que lo dejé porque no podía atender adecuadamente mi trabajo de profesor y la corresponsalía.
……………..(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa)
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