Monseñor Jesús Fernández González: un Obispo cercano y preocupado por los más pobres

9 de octubre de 2020
MONSEÑOR JESÚS FERNÁNDEZ GONZÁLEZ

Nacido el 15 de septiembre de 1955 en la localidad leonesa de Selga de Ordás. De su extenso currículum destacamos que, además de la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos, posee la Licenciatura en Filosofía por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue párroco en varios pueblos, formador y profesor, Vicario General de la Diócesis de León y del Clero. Forma parte de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y es presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social. Ha publicado el libro “Vivir de la eucaristía: Las Celebraciones Dominicales en Ausencia de Presbítero”, así como artículos relacionados con la filosofía, la pastoral y la espiritualidad sacerdotal.

<strong>¿Cuándo decidió hacerse sacerdote?</strong>


De niño, fui pensándolo poco a poco y a los once años entré en el Seminario Menor con esa ilusión. Fui monaguillo y me influyó mucho la figura del sacerdote que estaba en mi pueblo, su manera de tratar a la gente, de celebrar. El contexto social de entonces era mucho más proclive a lo religioso que ahora y estaba arraigado en las familias. Encontré esa vocación como algo hermoso para mi vida; las motivaciones iniciales se van moldeando para buscar lo esencial.


<strong>¿Qué supuso para usted que le nombraran Obispo de Astorga?</strong>


De entrada, una sorpresa. Pero lo recibí con alegría y como una responsabilidad importante y comprometida, porque no es lo mismo ser Auxiliar, como lo era en Santiago de Compostela, que sentir todo el peso de la titularidad.


<strong>Háblenos del escudo y lema que ha elegido.</strong>


Siempre me resultó grata la frase «Evangelizar a los pobres», tomada de un pasaje del Evangelio donde el Señor está en la sinagoga de Nazaret y lee al profeta Isaías. La escogí también como expresión de mi inquietud y preocupación por atender a las personas más pobres, en un sentido muy amplio, porque hay muchas pobrezas además de la material: cultural, social, moral, religiosa…
En cuanto al escudo, comienza en la parte inferior derecha, mirándolo de frente, con un león que expresa mi procedencia; luego está la Palabra de Dios, como mensaje que me envía y llamada a seguirlo. En la parte superior izquierda se encuentra la Eucaristía, cumbre de la vida cristiana y lo más grande que puede hacer un ser humano: representar a Cristo al consagrar el Pan y el Vino y convertirlos en su Cuerpo y Sangre; y en la derecha, una estrella, simbolizando a María como estrella de la evangelización.


<strong>¿Cuáles cree que son las principales mejoras a emprender en la diócesis?</strong>


La principal tiene que estar en nosotros mismos, porque la Iglesia en general necesita una mejor conversión, un volver a Jesucristo, a lo esencial del Evangelio: la justicia, la solidaridad, la devoción, la paz… Como dice el Papa Francisco: «cualquier reforma estructural, si no conlleva esa transformación personal, se corrompe inmediatamente».
En cuanto a estilo pastoral, quizás también se necesita una pedagogía nueva, una pastoral con ciertos matices, como por ejemplo el acompañamiento muy personalizado a los fieles, estando cerca de sus problemas reales y su inquietud religiosa, hablando su lenguaje. Es muy importante también la formación de los laicos.
Hacen falta, además, algunas estructuras nuevas, y en este curso la diócesis va a dedicarse a revisar los antiguos centros de atención pastoral, transformándolos en lo que llamaremos «Unidades Pastorales», donde habrá un trabajo más en equipo y coordinado para atender zonas más grandes, porque necesitamos intensificar la comunión, ir derrotando el parroquialismo, acrecentar la responsabilidad de los laicos…

……….(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa).

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