MARÍA BETOLAZA
Esta semana entrevistamos a María Betolaza Rojo, una joven de 24 años que reside en Valle de la Valduerna. María es ciega de nacimiento y nos cuenta cómo es su día a día: sus estudios, las barreras que se encuentra, sus aficiones, sus proyectos de futuro… Un ejemplo de superación que puede ayudarnos a valorar las cosas desde otro punto de vista.
<strong>Cuéntanos algo sobre ti</strong>
Tengo 24 años, soy ciega de nacimiento por un problema del nervio óptico. Estudié en el colegio san José de Calasanz y en el instituto Ornia, terminé la carrera de trabajo social en la Universidad de León y ahora estoy estudiando psicología en la UNED. Voy a hacer los exámenes y alguna práctica presencial a Ponferrada, pero lo demás es todo a distancia.
<strong>Cuando termines Psicología en la UNED, ¿A qué te gustaría dedicarte?</strong>
Me gustaría trabajar de lo que he estudiado, por eso quise seguir formándome, para tener más salidas laborales. Elegí estas carreras porque me gusta ayudar a los demás y saber que se sienten bien con el apoyo que pueden recibir.
<strong>Has vivido compartiendo piso en León. ¿Te ha resultado duro?</strong>
Sí, es difícil. Cada uno tiene sus rutinas y horarios, además era la primera vez que estaba fuera de casa. Me costó adaptarme porque no me gusta la fiesta ni el ambiente de la noche, esto no es común entre los jóvenes y a veces la gente me hace sentir mal con sus comentarios, porque me dicen que soy rara. Aprender algunos recorridos también me costó bastante al principio, sobre todo ir a la ONCE, la entidad donde hacía las prácticas, porque tenía que pasar por delante de muchas terrazas y a veces me perdía.
<strong>¿Ser una persona autónoma supone mucho para ti?</strong>
Al principio cuesta, pero después voy teniendo más seguridad y me hace sentir mejor conmigo misma. Hay cosas que no sé y me gustaría aprenderlas en un futuro para vivir sola y poder independizarme. Mucha gente me insiste para que solicite el perro guía, pero no lo voy a hacer porque les tengo fobia. Sí, ayudan mucho y cambian la vida para mejor por experiencias que me han contado algunos amigos que lo tienen, pero creo que, si sé manejarme bien con el bastón, conozco varios recorridos y soy autónoma en la calle, también puedo estar bien aunque no lo tenga.
Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa.
Joaquín Ramírez














