El viernes 28 de noviembre, dentro de las Jornadas contra la Violencia de Género, Paula estrenó en el Teatro Municipal de La Bañeza “Iudicium: culpables de ser”, una producción de la Asociación Cultural Cimbalaria, dirigida por Pilar asensio, en la que una fiscal defiende a varios personajes femeninos de la historia del teatro que ponen de manifiesto la desigualdad estructural que ha sufrido y sufre la mujer. Después de dos funciones seguidas para los alumnos de los centros de secundaria de la ciudad y de haber interpretado en un intenso monólogo cuatro papeles seguidos, hemos querido saber un poco más de esta estupenda actriz bañezana
¿Cómo empezaste en el difícil mundo del teatro?
Llevo en el mundo del teatro desde los cinco años, cuando mi madre (Pilar Asensio) fundó la Asociación Cultural Cimbalaria. Función a función, se fue metiendo dentro de mí ese gusanillo y decidí estudiar arte dramático. Después me he formado para compaginar la actuación con la parte de iluminación, sonido o montaje de videos. En compañías de teatro pequeñas, como la nuestra, es importante que seamos autosuficientes y pluridisciplinares. Actualmente, sigo trabajando con Cimbalaria y en el Teatro San Francisco de León, donde doy clases de teatro y trabajo como actriz.
¿Hay algún momento crucial que te convenciera de que debías ser actriz?
En el certamen de Jiménez de Jamuz, siendo muy pequeña, en el regazo de mi madre vi ‘Medea’ y entendí el teatro más allá de lo superficial, desde una vertiente muy social, pura y creativa. Mi madre me preguntaba si quería ser actriz, pero yo le respondía que quería dedicarme al teatro, englobando aspectos como la iluminación o la dirección de actores. No concibo el teatro solo con estar encima de las tablas; sino con todo lo que lo compone. Sin ir más lejos, el trabajo y el estudio previo de las obras que hemos elegido en “Iudicium: culpables de ser” es lo que de verdad me llena.
Entonces, estás siguiendo un poco la línea de Cimbalaria
Sí, siempre me ha interesado el teatro como herramienta didáctica y social. Esa es una de las razones por la que hemos hecho este montaje también para los institutos. Creo en el trabajo y en la educación de la persona desde el teatro: las emociones, la comunicación abierta, la capacidad de expresar lo que sentimos, el conocer personajes y sus historias, sus duelos y sus defectos, te ayudan a conocer a los demás y a conocerte a ti mismo.
¿Cómo surge el proyecto de producir ‘Iudicum: culpables de ser’?
Viene de largo, desde que estudie la asignatura de teatro ocupacional para niños en riesgo de exclusión en la escuela superior de arte dramático. Hace dos años me senté con mi madre y le expliqué que quería construir una obra en la que diera voz a ciertos problemas que casi todas las mujeres hemos sufrido en mayor o menor medida. Tenía en la cabeza un juicio y muchos personajes que quería interpretar, y el proyecto fue fraguando poco a poco.
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