El pasado 29 de julio, un grupo de jóvenes de la Parroquia de La Bañeza partió con el corazón lleno de ilusión rumbo a Roma, Italia, para vivir, junto a la Diócesis de Astorga, la peregrinación del Jubileo de Jóvenes 2025.
Fueron días marcados por la entrega, en los que los jóvenes vivieron la experiencia de una convivencia fraterna, junto a cientos de miles de jóvenes, y el descubrimiento de una Iglesia universal que habla todos los idiomas, pero que se entiende con un mismo lenguaje: el del amor y la fe compartida.
En medio de las calles romanas, entre cantos, oraciones y alegría, nuestros jóvenes sintieron que no están solos. Que la Iglesia está viva. Que hay miles como ellos caminando, buscando a Jesús y sosteniéndose unos a otros en la esperanza.
El paso por la Puerta Santa y el encuentro con los jóvenes españoles llenaron el alma y reafirmaron su fe en Jesús. Pero fue durante la vigilia con el papa León XIV cuando el corazón se estremeció: una noche en la que más de un millón de jóvenes guardó silencio para unirse en oración y presentar su gratitud e intenciones ante Jesús Sacramentado en el altar.
El domingo, entre lágrimas y emoción, los jóvenes de La Bañeza entregaron su bandera parroquial al sucesor de San Pedro, como gesto de amor y compromiso. Luego, la Santa Misa cerró la experiencia con un mensaje claro: la esperanza es Jesús y un llamado final de León XIV: “Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos.”
Naila Rodríguez (Texto y Fotos)














