Domingo del Prado
¡Qué guapa y qué generosa
y que buena es la Ministra!
Mientras está La Bañeza
oliendo ya las festivas
Jornadas Carnavaleras
que casi ya están encima,
después de dar la tabarra
mes tras mes y día tras día,
sin contar con las empresas
que esos sueldos apoquinan…
¡Va a subirnos el Salario
Mínimo la Yoly Díaz!
¡Qué buena y qué maja es
la menistra susodicha!
Mas a la AS de SUMAR
y a la jugosa subida
del tal Ese-Eme-Í
pronto la mano metía
doña Marichús Mont Ero,
nuestra hacendosa menistra,
que atraca ese tal Salario
y anuncia, con Alegría,
enfrentándose a Yol ¡Anda!
su socia y de SUMAR diva,
que ella cazará el 40
por ciento de esa subida
que irá a las arcas de Hacienda,
sin que nadie se lo impida.
¡Qué atraco, qué trampantojo!
¡Qué desgracia, qué injusticia!
¡Lo que La Yoly nos da,
ay, Marichús nos lo quita!
La doble comparecencia
se torna en mil diatribas;
durante largos minutos
la discusión se eterniza:
–Que son galgos –Son podencos.
–Que son churras –Son merinas.
–Si nosotros lo subimos,
Hacienda nos lo requisa.
¡Es un robo a mano armada!
Es una buena propina
pa los currantes de Hispania,
que cada día más le sisan…
–¡Eres una demagoga!
–Lo que digo yo va a misa,
que yo estuve con el Papa
en Roma, en la su basílica…
Su Gran Jefe, Pedro Sán
desde el público pedrica,
ya que es buen pedri-cador
de promesas e ideas fijas:
–“Abran oídas y oídos
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