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Susana García Pisabarros: geógrafa y colaboradora en proyectos de desarrollo rural
Susana-García-Pisabarros
SUSANA GARCÍA PISABARROS
Nació en Destriana de la Valduerna y es licenciada en Geografía por la Universidad de León. Se especializó en Sistemas de Información Geográfica en la Universidad de Utrecht (Países Bajos), cursó un Máster Oficial en Prevención de Riesgos Laborales en la Universidad Francisco de Vitoria y estudios de Gestión y Auditoría de calidad en la Universidad Rey Juan Carlos, ambas de Madrid. Trabajó como técnico en cartografía, en el Grupo Everest de Comunicación, y de agente de empleo y desarrollo local en el Ayuntamiento de Luyego. Actualmente es encargada de ventas y promoción de Imperiales Alonso y profesora asociada en el Grado de Geografía de la ULE. Desde 2020 imparte cursos de emprendimiento femenino en el medio rural y elabora su tesis sobre el mismo como motor de desarrollo en las zonas rurales de la provincia de León. Además, forma parte del grupo de investigación del Departamento de Geografía y Geología de la ULE, colabora en distintos proyectos de desarrollo rural con organismos de la provincia y ha organizado jornadas sobre la mujer y emprendimiento rural con el Ayuntamiento de La Bañeza.
16 abril, 2021

¿Por qué has decidido dedicar tu tesis a las mujeres emprendedoras?
Cuando terminas la carrera, en la mayoría de los casos, tienes dificultades para encontrar un tema sobre el que realizar la tesis. En el momento que me licencié, no tenía en mente hacer el doctorado. Ha sido después de una trayectoria profesional relacionada con el desarrollo rural cuando he encontrado un tema que me apasiona y sobre el que quiero investigar y centrar mi trabajo.

¿En qué se diferencian de los hombres como empresarias?

No considero que haya una diferenciación de aptitudes que defina a un emprendedor o emprendedora. Pero sí pienso que las mujeres luchan más para iniciar un proyecto en este sentido y eso es debido a las “obligaciones” que tenemos asumidas de forma tradicional y que tienen que ver directamente con el cuidado de la casa y de la familia. Se trata de un sentimiento de “culpabilidad” por no poder atender estas cuestiones, que a veces nos impide avanzar profesionalmente. Afortunadamente esto está cambiando en las familias, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

¿Por qué no se les da importancia a las que se incorporan a empresas familiares?
Las mujeres que se han incorporado a las empresas familiares, por lo general, llevan consigo la etiqueta de “hija de” o “mujer de”; no se valora que están ahí porque aportan algo importante a la empresa o simplemente porque apostaron por ese trabajo y no porque “no les quedó otro remedio”. Las personas no sólo necesitamos reconocimiento económico a nuestro trabajo, también necesitamos reconocimiento social.

……….(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa).

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