Joaquín Ramírez
La Bañeza lleva varios meses subida a una montaña rusa emocional que está consumiendo nuestros nervios. En el mes de marzo, con motivo de los cinco años de la pandemia, un extenso reportaje del ‘País Semanal’ nos recordaba que nuestra población fue la que registró la mayor tasa relativa de fallecimientos por COVID-19 de España.
Dos meses después nos enterábamos del cierre de la azucarera, una industria centenaria profundamente arraigada en la sociedad bañezana, que dejó sin sustento a numerosas familias de nuestro entorno.
Ya en el mes de agosto, las comarcas vivieron el mayor desastre natural de su historia con el devastador incendio de Molezuelas/Castrocalbón, uno de los de más extensión calcinada que se ha registrado en la península desde que se tienen datos.
Y el lunes 22 de diciembre, a las 10:44 horas, un nuevo giro del destino nos dejaba boquiabiertos cuando Alba Yadira e Italy Andrea Blanco cantaron el Gordo de Navidad, el 79.432, un número de entre cien mil posibles, que cayó íntegramente en la Administración de Lotería de la plaza Obispo Alcolea, regentada por Ana de la Fuente.

67 series del número fueron a parar a La Bañeza F.C., número habitual que juega esta entidad deportiva, la cual, llevaba hasta la fecha una ilusionante racha de victorias que le había colocado en los puestos de ascenso de su grupo de la Primera Regional. Sin ir más lejos, el domingo 14 de diciembre habían goleado en casa por 5-1 al Moraleja FC -el nombre de este equipo viene que ni pintado- sin sospechar que ocho días más tarde el club iba a repartir casi 300 millones de euros del primer premio de la Lotería de Navidad, la mayor parte de ellos en La Bañeza.

Aparte de los vendidos directamente por el club, la Fortuna también visitó tiendas y establecimientos hosteleros como la Cafetería Noche y Día, el Bar Mallorca o la Churrería Ulises, que vendieron varias series del 79.432, repartiendo la suerte si cabe aún más.
Nosotros fuimos de los primeros en llegar al punto de venta cuando se conoció el premio. Después de dar un salto de alegría, la lotera y una de sus trabajadoras siguieron atendiendo a los clientes mientras trataban de asimilar la noticia. El ambiente parecía frío en un principio. Pero, poco después, en la plaza desembarcaron más medios de comunicación y el ambiente se fue animando con la llegada de varios premiados. La euforia se desató en el estadio de La Llanera, donde los afortunados celebraron la lluvia de millones el resto del día.

Este año lleno de agujeros, por donde se coló ‘El mundo del revés’ de la serie ‘Stranger Things’, será recordado en La Bañeza durante mucho tiempo. En lo que concierne a la lotería, detrás de las cámaras una mayoría silenciosa nos alegrábamos mientras le dábamos vueltas a la cabeza para encontrar una razón que explicase cómo la suerte se nos había escapado de las manos.
Como me dijo Óscar Falagán, muchos bañezanos vimos como pasaba de largo un cometa, uno que no volverá a pasar en mil años. Al respecto, los estudios dicen que en las localidades donde cae el Gordo se crea empleo, pero también que se genera inflación (el impuesto de los pobres). Que este nuevo y loco giro del destino redunde en beneficio de todos.













