Adolfo Alonso Ares
Forma parte del Paisaje industrial de La Bañeza, pero también de ese paisaje humanizado que ha latido en la esencia de la ciudad y de todos los pueblos de su entorno, para consolidar un legado que ha ofrecido ese campo que bosquejan las cuencas de los ríos Tuerto y Duerna. La Azucarera fue un modo de vida para muchas familias bañezanas que hoy viven con preocupación un final repentino que no responde a las demandas que habíamos planteado los españoles. Es fruto de la especulación de esas multinacionales que no tienen alma y que se venden siempre al mejor postor. Los políticos ahora se quejan de lo que se ha venido encima de esta parcela de la España desposeída de todo. De esta España vaciada que ha sido vaciada por quienes nos gobiernan. Porque han dictado leyes desde los despachos y nunca se han parado a entender los mundos que despojan y las familias que arruinan. La Azucarera de La Bañeza ha sido fuente de riqueza para una comarca que durante los últimos años ha estado condenada al olvido. El campo español está quebrado.
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