L.M.
Un grupo de amigos bañezanos nos desplazamos el 18 de mayo hasta Baiona para iniciar el camino de Santiago por la costa a lo largo de siete días y en 6 etapas: Baiona-Vigo; Vigo-Redondela; Redondela-Pontevedra; Pontevedra-Caldas de Reis; Caldas de Reis-Padrón, y Padrón-Santiago de Compostela. Nuestro primer día consistió en visitar Baiona, su casco viejo y sus playas, y subir a lo alto del monte a visitar la enorme escultura de la Virgen de la Roca.
Iniciamos nuestro camino con un día nublado y amenazando lluvia con unos paisajes y unas vistas magníficas de las islas Cíes. Visitamos diversas Iglesias, cruceiros y muestras de la arquitectura popular.
En la segunda etapa salimos de Vigo. Seguimos viendo arquitectura popular y los paisajes de la Ría de Vigo de la costa del Morrazo. Nos llamaron la atención los viaductos del ferrocarril, construidos en los años 1870.
En la tercera jornada salimos de Redondela y nos encontramos con la Capilla de As Angustias. Llegamos a Cesantes y vimos la impresionante ría de Vigo, donde emergen las islas de San Simón y San Antón. Al fondo, las bateas del cultivo del mejillón y el puente colgante de Rande. Continuamos por caminos empedrados y por tramos de la Vía Romana XIX. Nos acercamos a Pontevedra, donde visitamos el centro histórico con la Basílica de Santa María La Mayor y la iglesia de San Francisco.
Al día siguiente, salimos de Pontevedra hacia Caldas de Reis. Tras cruzar el rio Lérez por el puente O Burgo, bordeamos la extensa marisma de A Xunqueira de Alba y nos adentramos por zonas boscosas con grandes robledales y pinares en Vabón.
Nuestro siguiente destino fue Padrón. La ruta comenzó en ascenso hasta llegar al conjunto de Santa Mariña de Carracedo. En nuestro caminar llegamos a Pontecesures y cruzamos el puente sobre el río Ulla, que separa las provincias de Pontevedra y La Coruña. Aquí comienza el municipio de Padrón, cuna de la tradición Jacobea. En el núcleo histórico se alza la Iglesia de Santiago de Padrón, donde se guarda el O Pedrón, el cual visitamos, y allí sacamos la Pedronía que acredita haber realizado el Iter Jacobeum ad petronum navis vectricis, visitando la histórica localidad de Iria Flavia.
En la última etapa pasamos ante la fundación de Camilo José Cela y el cementerio de la colegiata de Santa María de Adina, donde está enterrado. Llegamos a O Milladoiro, el humilladero donde los peregrinos se “humillaban” al ver por primera vez la catedral de Santiago. En nuestra llegada a la plaza del Obradoiro no se sabe bien la alegría que se siente: emoción, algo que llena y, sobre todo, llegar al destino cansados pero alegres y satisfechos de haber conseguido nuestro reto.
El ultimo día fue de relax para bajar a por la credencial y asistir a la Misa del Peregrino, abrazar al santo y disfrutar de Santiago de Compostela.













