Con motivo del apagón general que sufrió la Península Ibérica el lunes 28 de abril, desde El Adelanto hemos querido saber cómo se vivió este suceso sin precedentes en algunas de los puntos más sensibles de la ciudad y cómo se afrontó la emergencia desde el Ayuntamiento.
En la residencia Virgen de Castrotierra hablamos con la directora Marián Rodríguez y con Noemí Guerrero, la trabajadora social. Ellas volvieron a recordar la incertidumbre de la pandemia y pasaron mucha angustia porque no sabían lo que estaba pasando. “Al principio pensamos que el apagón iba a ser breve. Nuestro generador de electricidad no se activó, ya que lo hace solo cuando se dispara la luz en la residencia. Comimos y pusimos en marcha el plan de contingencia: subimos a los residentes a las habitaciones, a los que no se valían tuvimos que subirlos en brazos y los que van en silla de ruedas se quedaron abajo”. Finalmente, desde mantenimiento lograron poner en marcha el generador y dispusieron de luz. Por otro lado, la directora se mostró muy agradecida porque trabajadores fuera de turno, sus familiares y familiares de los usuarios se acercaron a la residencia por si necesitaban ayuda, demostrando que forman toda una comunidad y que son un gran equipo. También destacó la colaboración del Ayuntamiento de La Bañeza, de la coordinadora del catering y de la Guardia Civil, que se pasó por allí dos veces por si necesitaban gasóleo para alimentar el grupo electrógeno, hecho que ocurrió entrada la madrugada. En resumen, tuvieron comida, luz y agua, los residentes se portaron muy bien y solo echaron en falta las comunicaciones telefónicas.
María Teresa Rodríguez, directora de la residencia Vega del Órbigo, destacó el buen comportamiento de los residentes, que, acostumbrados a tantas vivencias, ni siquiera se asustaron. “No nos faltó de nada porque soy muy prevenida -destacó- Tuvimos vida normal y al disponer de tanta luz natural no echamos de menos la luz eléctrica”. También resaltó la labor del personal y de algunos familiares de los usuarios que vinieron por si hacía falta echar una mano, así como la Policía Local y la Guardia Civil. No echaron de menos el ascensor, porque casi todos los usuarios caminan por su propio pie.
En la residencia Santiago Apóstol, María del Pozo, de la dirección del centro, explicó que en un primer momento pensaron que se trataba de un apagón parcial; pero que pronto se dieron cuenta de la magnitud de la situación. En este sentido, se sorprendieron un poco y actuaron con paciencia, lamentándose de que en pleno siglo XXI nos veamos tan vulnerables. Respecto a la residencia, explicó que la ausencia de luz se notó sobre todo en la falta ascensor, ya que tuvieron que subir a los residentes por las escaleras. En cuanto a la comida, se mostró aliviada porque en el momento del apagón ya estaba cocinada, así como parte de la cena. En lo que concierne al abastecimiento, solo tuvieron que traer de casa linternas de las que se llevan en la frente y un hornillo paellero de gas para calentar la comida.
Gracias a su generador de energía, el Restaurante La Hacienda funcionó con normalidad y pudo ofrecer todos sus servicios en una jornada de mucho trabajo en que el complejo se llenó de clientes durante todo el día. Tanto viajeros como bañezanos, acudieron allí para repostar sus depósitos de gasolina, comprar pan, adquirir tabaco, cargar el teléfono o utilizar la red wifi para estar comunicados y mantenerse informados. Luis Miguel Seco, gerente de La Hacienda, comentó que sirvieron combustible a una media de 120 vehículos por hora y se mostró feliz por haber servido de ayuda en unos momentos tan complicados.
Desde el Ayuntamiento, el alcalde, Javier Carrera, expresó que dentro de sus capacidades y competencias estuvieron muy pendientes de la situación y dispuestos a ofrecer su colaboración. Recalcó que el primer objetivo se centró en que el abastecimiento de agua estuviese asegurado por si las circunstancias empeoraban, llenando depósitos y dotando al servicio de medios que pudieran generar energía. Por otro lado, las concejalías del área se preocuparon de los problemas que pudieran surgir en las zonas más sensibles: residencias de mayores, centros asistenciales y el centro médico, dotando a este último de un generador, ya que había habido una incidencia con su grupo electrógeno. Asimismo, mostraron su disponibilidad al CECOPI (centro de coordinación de la emergencia) para que pudieran contar en todo momento con el consistorio bañezano. Por otra parte, respecto a la seguridad durante la noche, la Guardia Civil aumentó a seis el número de patrullas, que se sumaron a las dos de la Policía Local con el objetivo de mantener el orden. Aun así, Carrera lamentó que los desaprensivos incendiaran algunos contenedores de la ciudad, poniendo en peligro la seguridad de las personas. Estos fueron sofocados por el servicio de extinción de incendios municipal y los bomberos de la Diputación Provincial.
Joaquín (texto y fotos)














