Justo después de la homilía de esta misa celebrada por el obispo durante su visita pastoral, Miguel Sierra fue instituido como acólito en una breve ceremonia.
D. Jesús explicó que Sierra con este ministerio ha adquirido oficialmente el compromiso de servir a la Iglesia, auxiliando al obispo y al sacerdote en el altar, ayudando a distribuir la comunión y a llevarla a los enfermos, así como a las personas mayores que no pueden acercarse hasta el templo. Pero lo importante, explicó el obispo, es lo que el acolitado significa para él: una llamada a la humildad porque Dios es el verdaderamente importante. Por último, le empuja a hacer de su vida un ejercicio de entrega a favor de Dios y de los demás. Para terminar, dio gracias a Dios por él y por todo lo que ha hecho y va a hacer en servicio a la Iglesia, en este proceso que desembocará, Dios mediante, en el diaconado permanente.
Sierra recibió este ministerio, el último del estado laical antes de la ordenación como diácono, con humildad y vocación de servicio.














