Tista Rubio invitó a engrandecer las procesiones sin rencores
El acto central del Preludio de la Semana Santa tuvo lugar en la iglesia de Santa María al mediodía del sábado 5 de abril y coincidió con la lectura del pregón de la Pasión de este año por parte de Tista Rubio que proclamó un emotivo discurso en el que reivindicó la fe y el legado de nuestros antepasados para reencontrarnos con la esencia misma de los actos por la pasión, muerte y resurrección de Cristo. “La Semana Santa es una celebración del alma y para el alma y debemos ser conscientes de lo que representa. Es, además, tiempo de reflexión, de interiorización, de meditación, de devoción, de ilusiones y de vivencias que pueblan los recuerdos de las gentes de La Bañeza”, explicó el pregonero para afirmar que los cincos pilares en que se sostiene son la Cofradía de la Santa Vera Cruz, la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Parroquia de Santa María y la Parroquia de El Salvador.
En su pregón también habló de la memoria, “especialmente por la fe que me transmitieron mis progenitores y el sonido del armonio tocado por mi padre acompañando el solemne Cantemos al Amor de los Amores”, y de que debemos ejercitar la espiritualidad durante estos días ya que “nos acercan hacia lo esencial de nuestra propia existencia, donde la muerte es una parte fundamental que a veces olvidamos y la resurrección representa la superación de las limitaciones humanas”.
Durante su alocución tampoco se olvidó de la transmisión de la fe a los niños y jóvenes: “Enseñémosles la manera de vivir nuestra Semana Santa y hagámosles partícipes de los actos”. Y entre los desfiles procesionales y celebraciones destacó, por orden cronológico, “el dolor que refleja la Virgen de las Angustias; la algarabía del Domingo de Ramos; el fervor del Vía Crucis; las miradas inocentes hacia el Santo Potajero; el silencio que acompaña a la Virgen de la Amargura; la sobriedad y los cantos del Miserere; el consuelo de la Madre al Hijo en los dos Encuentros; la temprana disposición de los cofrades en la Pasión; la ilusión de los pequeños pujadores en los Viacrucis del Viernes Santo; la solemnidad y seriedad del Santo Entierro; las oraciones ante los Monumentos; la soledad de la Virgen; el júbilo de la Vigilia Pascual y del Domingo de Resurrección”.
Otro tema que apuntó en su pregón fue el de la presencia creciente de las mujeres en los cabildos. “Felicito a las hermandades por haber incorporado mujeres cofradas. Y más por hacerlas presentes en sus cabildos. Este año, como hecho histórico, tomará posesión del máximo cargo en una cofradía una mujer: Cristina Quiñones Prieto, quien será juez del Nazareno en cuanto termine la Semana Santa”, resaltó en este sentido.
Por último, llamó al respeto en las procesiones e invitó a los presentes a que “hagamos cada día más grande nuestra Semana Santa, olvidemos comparaciones y rencores, que siempre resultan odiosos, valoremos a todos los que trabajan por mejorarla y que el tiempo juzgue la labor de cada uno”.
Para terminar, leyó un romance que había escrito sobre la Semana Santa bañezana y recibió un obsequio por parte de las tres cofradías bañezanas que organizan procesiones.
La Banda de Cornetas y Tambores del Nazareno y la Agrupación Musical de las Angustias amenizaron musicalmente el acto.
Joaquín














