RETAZOS DE MEMORIA 1929: Retazos de historia… 1929. El otro Méndez Luengo.

5 de abril de 2025

Miguel Angel González

Es comprobable el recuerdo y agradecimiento de La Bañeza a la memoria de Ernesto Méndez Luengo fallecido en 10 de junio de 2022 que, aunque vivió en Madrid casi toda su vida, fue declaradamente bañezano en sus afectos y como novelista obtuvo éxitos y premios. Particularmente su novela “Llanto por un lobo muerto” ha sido especialmente valorada. Pero no he visto referencias a un hermano suyo que es autor también de un pequeño libro de infinitamente menor trascendencia que las obras de su hermano pero que creo que es curioso destacar.

MANUEL MENDEZ LUENGO

En el ADA caja 3472, se conservan algunos papeles referentes a Manuel Méndez Luengo que seguía la carrera sacerdotal ciertamente de una manera poco habitual, ya que se iba a incardinar como seminarista en una diócesis cubana, la de Camagüey que regía el Obispo de origen orensano, Enrique Pérez Serantes, que siempre tuvo las puertas abiertas para sacerdotes españoles. En esta documentación se encuentra un oficio de 6 de marzo de 1929 en se pedía confidencialmente al secretario de Cámara de Salamanca informe sobre la conducta y vocación de este bañezano que había sido alumno del seminario salmantino y el rector del Pontificio seminario declaraba  haber aprobado con buenas notas el año primero de teología en el curso de 1924-1925, pero que salió sin terminar el curso siguiente 1925-1926 “porque como pareciese bastante indeseable por su temperamento poco disciplinado y humilde se le obligó a volver a su diócesis por haberse significado poco respetuoso y sumiso al serle comunicada una orden del vicario capitular sobre las vacaciones de Navidad”. En 1929 desde Astorga para responder al obispo de Camagüey, en cuyo seminario culminaba los estudios, y recibidas las ordenes menores, pretendía ordenarse de  mayores se piden informes al párroco de la Bañeza sobre él y don Lucas Castrillo el 4 de marzo da unos informes muy positivos sobre su comportamiento y actitud religiosa y también  que los padres, Felipe y Faustina son buenos cristianos, y de su buena salud, aunque reconoce que en los primeros años tenía un carácter soberbio y altanero pero que desde que comenzó a estudiar en el seminario de Palencia cambió radicalmente. Y todos estos pareceres se trasladaron al obispo cubano que veía no haber inconveniente en su ordenación que se debió realizar en ese año o poco después…

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