Tista Rubio Nistal
Organizada por el Grupo de Coros y Danzas El Hilandón, Alija del Infantado revivió, el último fin de semana de marzo y por décimo año consecutivo, la representación de la Ronda y Boda tradicionales, un evento que, por derecho propio, forma parte de la oferta cultural de la localidad leonesa.
Al mediodía del sábado 29 tuvo lugar el engalanado de balcones y pasacalles hasta la casa del padrino, que obsequió a los presentes con la parva. Y por la tarde, con un tiempo magnífico, un nutrido grupo de personas se congregó en la Plaza Mayor de la villa, frente a la casa del novio, esperando que saliera en comitiva hasta la casa de la novia, acompañado de la madrina, músicos y gentes ataviadas con trajes tradicionales que habían llegado desde Zamora, Burgos, Valladolid, Albacete, Hospital de Órbigo, La Bañeza y otras localidades leonesas.
En el patio de la casa de la novia se le cantaron unas coplas populares y, acto seguido, los participantes en la boda y quienes se acercaron a verla se dirigieron a la iglesia de San Esteban, donde tuvo lugar el “enlace matrimonial” en el atrio y, a continuación, varias parejas representaron Baile de Esponsales o Pájaro Madre, antes de regresar a casa de la novia para cantar los presentes, regalos que, entre singulares y graciosos cánticos, se ofrecieron al matrimonio. Por citar algunos, recibieron una palangana, roscas y hasta un rosario.
Para concluir, se invitó pastas, roscas y moscatel a cuantas personas asistieron al acto que estuvo precedido, el día anterior de la Ronda de mozos y mozas por las calles, y que concluyó el domingo al mediodía con bailes y canciones recorriendo Alija del Infantado.
La Ronda y Boda sirven para recordar costumbres ya desaparecidas, unir a los vecinos y mostrar que, cuando hay interés, en el denominado mundo rural se pueden realizar actos que inviten a acudir a gentes de otros lugares y disfrutarlos.













