ROSA DÍEZ GONZÁLEZ
Con motivo del 12 de octubre, la fiesta nacional, hemos entrevistado a Rosa Díez, una política de raza cofundadora de Unión Progreso y Democracia (UPYD) y de la plataforma ¡Basta Ya! Rosa nos habla de su infancia, de sus inicios en la política y de las razones por las que abandonó el PSOE para emprender un nuevo proyecto. Asimismo, nos cuenta los retos a los que se enfrenta España como nación y cómo está viviendo la política en la actualidad.
¿Quién es Rosa Díez?
Rosa es una mujer que nació en 1952 en Sodupe (Vizcaya), a unos 15 kilómetros de Bilbao. Nací en el País Vasco porque mi padre fue un republicano y socialista que tras la Batalla de Santander fue condenado a muerte. La sentencia no fue ejecutada y al término de la Guerra Civil fue encarcelado en la Cárcel de Larrinaga. Mi madre vino tras él y se instaló en Sodupe, donde encontró trabajo. Cuando mi padre salió del centro penitenciario se quedaron aquí, ya que todo lo que tenían en Santander lo habían perdido. Por eso nacimos en Sodupe mis hermanos y yo.
En casa, mi padre (lo mejor que he tenido son mis padres) hablaba de la República y de la guerra no con revanchismo, sino con miras a la democracia y a que nos comprometiéramos a que una cosa así nunca debía volver a ocurrir, por lo que aprendí a aspirar a la democracia mientras escuchaba a mis padres. Por lo tanto, soy producto de una familia que fue a Euskadi expulsada por una dictadura y a la que han querido expulsar otros dictadores: los terroristas de ETA, que nunca van a echarnos de esta tierra.
<strong>En tu respuesta no hay odio ni rencor; sino que integras unos hechos que no se quieren repetir y sirven para proyectar el futuro. Me imagino que en ese ideal de libertad se forma tu carácter.</strong>
La democracia durante aquellos años era poder hablar en la calle de lo que se hablaba en casa sin tener miedo. Por eso, cuando el PSOE me propone participar en las listas de las primeras elecciones democráticas a mí me pareció lo más natural, porque es lo que respiré siempre en mi casa. Mis padres eran personas no sectarias que, sobre todo, no querían que se repitiera en sus hijos lo que vivieron ellos. En este sentido, la razón por la que tanto he luchado contra ETA en el País Vasco, junto a otros de mi generación, es que tampoco queríamos que nuestros hijos repitieran nuestra experiencia con el terror.
<strong>En 1977, te afilias a un PSOE nacional, que comprende y lucha por la unidad de España. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este partido hasta que lo dejas en 2007?</strong>
Me afilié al PSOE porque era un partido nacional en el sentido estricto de la palabra, ya que defendía las mismas posiciones políticas en cualquier lugar de España. Cuando advertí que se estaba torciendo en el sentido de abandonar los valores y principios democráticos, morales y éticos más esenciales, convirtiendo a ETA en un interlocutor político y no en una banda terrorista a la que había que derrotar, creí que desde dentro del partido está línea se podía cambiar, defendiendo esos principios y valores, hasta que llegué a la conclusión de que no se podía hacer nada y de que dicho partido había muerto como estructura política y democrática, marchándome cuando era eurodiputada, hecho que me resultó muy duro por la sensación de fracaso que deja.
<strong>En esta trayectoria de 30 años en el partido socialista, me gustaría saber cómo viviste los atentados del 11-M.</strong>
Para mí fue un drama doble. Por una parte, la tragedia del atentado terrorista y, por otra, la tragedia de la reacción del partido socialista. Era eurodiputada y estaba en plena campaña electoral de las elecciones generales de 2004. Un amigo me despertó para informarme de lo que estaba ocurriendo y empezó a desarrollarse el drama, la incredulidad, el terror y todo lo que vivimos. Al principio, todos dábamos por supuesto que la autoría era de ETA; pero a medida que transcurren las horas me doy cuenta de que en una parte del PSOE empiezan a querer que ETA no fuera la causante, porque si se trataba de ellos el Partido Popular iba a barrer en las elecciones. Yo no daba crédito a ese discurso, porque contra ETA ya sabíamos cómo había que luchar, pero no contra el terrorismo internacional. El darme cuenta de que el PSOE se estaba pasando de bando, orillando lo sustancial para estar en el poder, fue el segundo gran drama que viví en esa jornada…
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Álvaro Lobato













