GEMMMA ÁLVAREZ CUBILLAS
Nacida en La Bañeza un 29 de diciembre de 1972, aunque en su D.N.I. pone natural de Santa María del Páramo. Estudió Ingeniería Técnica Industrial, en las especialidades de Electrónica y Automática, en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial (EITI) de Gijón (Asturias). Después de desarrollar su labor profesional durante veinte años en Madrid, en varias empresas de ingeniería, hace tres años decidió reinventarse, como tanta gente hoy en día, y volver a sus raíces. ¿Para qué?, para obtener la tan ansiada «calidad de vida».
<strong>¿Qué es la enfermedad de Lyme?</strong>
En lenguaje coloquial, y para que se entienda, te diré que es una «putada» muy gorda. En lenguaje formal te puedo decir que es una infección bacteriana causada por la picadura de una garrapata o una pulga. En Europa se denominaba borreliosis, ya que la bacteria que la provoca se llama borrelia burgdorferi. Esta bacteria suele venir acompañada por otras que se denominan co-infecciones del Lyme (rikettsia, erlichia, bartonella, etc.).
<strong>¿Cómo se manifiestan los primeros síntomas?</strong>
Inicialmente se suele confundir con una gripe muy fuerte, o una mononucleosis, fiebres muy altas, malestar general, palpitaciones cardíacas, picores o ardores en la piel, cansancio extremo, inmovilidad de alguna zona del cuerpo, incluso parálisis facial, dependiendo del área donde haya sido la picadura y de cómo reaccione el cuerpo.
<strong>¿Es difícil de detectar?</strong>
Salvo que se busque expresamente, que no es lo habitual en España, es muy difícil. Hay más posibilidades si te sale en la piel el “eritema migrans”, la clásica marca de la picadura de una garrapata. Hay muchas personas que no se enteran de que han sido infectadas durante años, como fue mi caso por ejemplo. Yo no sé lo que me picó, pero por la sintomatología si sé que fue en la infancia.
<strong>¿Tiene cura?</strong>
Rotundamente sí. No es un camino sencillo, pero se puede.
<strong>Tengo entendido que fuiste de médico en médico hasta que te diagnosticaron correctamente.</strong>
Cierto. Suele ser habitual en los enfermos de Lyme crónico o en estadio 3. Desde que empecé a perder calidad de vida, pasaron seis años hasta que tuve el diagnóstico. Si se me permite la expresión, un «puto» infierno.
…………….(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa)
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