CHELY GONZÁLEZ
Mikel Uriarte falleció el 8 de septiembre de 2010 cuando entraba con su coche en la barquilla del Puente Colgante de Vizcaya y se dirigía a su casa. Chely González, natural de Jiménez de Jamuz y madre de Mikel, no ha cejado desde entonces en su lucha por demostrar que la muerte de su hijo se podía haber evitado si cuando falleció José Ignacio Mendieta, en el año 2005, se hubiesen instalado medidas de seguridad.
Según sus palabras, «la concesionaria que gestiona este Patrimonio de la Humanidad ha anulado elementos de seguridad en la barquilla suprimiendo los pasadores de seguridad que siempre habían existido y que impedían la caída de vehículos al agua. A raíz de estos cambios y en un período de cinco años es cuando se producen los dos accidentes mortales, algún otro con graves secuelas y muchos más aunque no mortales». También añade que el referido puente colgante «está marcado por la siniestralidad y por la pasividad de la empresa que lo gestiona». Junto a su marido, Miguel Uriarte, ha creado la «Fundación Mikel Uriarte», una entidad benéfica y de asistencia social, en honor a su hijo. Hace un par de meses que acaban de editar el libro benéfico «El otro lado del puente», obra del abogado, policía y titulado en Dirección de Seguridad, César Charro, que está a la venta en Gráficas Nino.
<strong>Aunque suponga rememorar un hecho terrible para ti, ¿puedes explicarnos lo que sucedió a tu hijo el día fatídico?</strong>
Mikel regresaba de Madrid con sus dos amigos. Habían pasado todo el día viendo pisos de alquiler con el fin de finalizar sus carreras en la capital. El coche de Mikel era nuevo, había cambiado las ruedas por unas con la mayor adherencia del mercado “AA”, según los peritos, y las pastillas de freno aún tenían larga vida, ya que hacía alrededor de dos meses que las había puesto nuevas.
<strong>¿Qué medidas tomó la empresa concesionaria de la explotación del Puente Colgante tras su fallecimiento?</strong>
No tomaron ninguna medida de seguridad. Al mes de fallecer Mikel, lo primero que apareció en la prensa fue una encuesta pública: “¿De qué color pintamos el puente colgante?”.
<strong>¿Cuál fue el dictamen de los peritos en el caso?</strong>
Tres dictámenes periciales confirmaron que Mikel entró a baja velocidad en la barquilla del puente, concretamente a 12,75 km/h, y que el suelo de la misma era como una pista de hielo o nieve; concretamente el de la Ertzaintza, registrado en la noche del accidente, el que encargamos la familia y el que realizó un perito independiente del juzgado. Es imposible entrar rápido en la barquilla, la gente tiene miedo, vas colgado a más de 4 m de altura y con las barreras que están abiertas y sin pasadores de seguridad.
…………….(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa)
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