Marta del Riego Anta vuelve a su faceta literaria con «Mi nombre es Sena»

24 de septiembre de 2016
MARTA DEL RIEGO ANTA

Después de escribir las novelas «Solo los tontos creen en el amor» (2010) y «Sendero de frío y amor» (2013), la redactora jefe de la revista Vanity Fair y miembro del nuestro consejo editorial vuelve a su faceta literaria con «Mi nombre es Sena», editada por HarperCollins Ibérica, una obra en la que, con la fluidez y viveza que caracterizan su escritura, vuelve a sorprender y atrapar al lector. Pero dejemos que sea ella quien nos la explique.

<strong>¿Por qué elegiste ese título?</strong>


Es una declaración de principios de la protagonista, como si dijera: Mi nombre es Sena y aquí estoy para contaros mi historia. Lo paradójico es que en realidad no se llama así, se ha puesto ese nombre porque el suyo es impronunciable en alemán, Eugenia, y quiso buscar una palabra que fuera fácil de decir en todos los idiomas.


<strong>¿Cómo resumirías el argumento?</strong>


En el Berlín del año 2000, Sena es una española que intenta labrarse una carrera profesional al margen de la de su marido, un alemán de clase alta. Sena recorre la ciudad con su bicicleta y su grupo de excéntricos amigos en busca de algo que no sabe definir. Hasta que conoce a Yuri, un misterioso judío ruso, con conexiones con la mafia, que irá poco a poco empujándola hacia el abismo.


<strong>Es quizás tu novela más intimista. ¿La has escrito como catarsis personal?</strong>


Los sentimientos y pensamientos de Sena se reflejan de una manera descarnada en la novela. Lo cual no quiere decir que esos sentimientos reflejen los míos, ni mi opinión sobre los alemanes, el amor o la familia.


<strong>Sena ha crecido en un lugar en el noroeste rural de España. En eso coincide con tus novelas anteriores.</strong>


La infancia de Sena es dura, sufre una tragedia que la marca de por vida. Y rompe prácticamente sus relaciones con su familia. El único hilo que la une a su tierra son las frustrantes conversaciones telefónicas con su abuela, una anciana fuerte, dura, con esa aspereza de la posguerra. Y sin embargo, Sena se dará cuenta de que es imposible romper del todo con su pasado…


<strong>Me alegra que tengas en cuenta la música en su desarrollo.</strong>


Es una constante en mis novelas, quizá porque suelo escribir con música. En esta aparecen, por ejemplo, fragmentos de óperas alemanas y canciones de un poeta y cantautor ruso ya fallecido, Vladimir Vysotski, cuya música exhala una fuerza melancólica y terrible que casa bien con el ambiente de la novela.

…………….(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa)

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