Simón J. Martínez Rubio: autor de «Emigrantes de Posguerra»

28 de agosto de 2015
SIMÓN J. MARTÍNEZ RUBIO

Nacer y morir no suele escogerse. “Mala suerte” se diría, ver la luz en 1.943 con lo peor de la posguerra y tras perder su familia en Genestacio de la Vega hogar y cosecha, a consecuencia de un incendio devastador.
Pero, en situaciones límite, muchos agarran las riendas de su destino: emigraron a Tordesillas donde fueron prosperando a base de tesón y trabajo incansable; tanto que soñaron con “dar una carrera” al sexto hijo que trajeron de Genestacio con poco más de un año.
Resultó ser la carrera clerical. Coincidió con el Concilio Vaticano II: Un abismo separó las tendencias conservadoras de las renovadoras, alentadas por el “aggiornamento” soñado por el papa Juan XXIII. Fue un auténtico terremoto de ideas contradictorias para el autor.
Siguieron cinco años de reflexión, estudio y angustia existencial buscando su propia identidad y orientación futura. Años duros, dramáticos a veces, pero enormemente enriquecedores. Finalmente, pidió y obtuvo de la Santa Sede la reducción al estado laical; e inició una nueva vida, esta vez decidida por sí mismo.

<strong>¿Cuándo y por qué comenzó a escribir?</strong>


Me ha tocado escribir mucho a lo largo de mi vida; casi siempre estudios e informes sin interés alguno, salvo para las personas implicadas.
“Confesiones” fue siempre una idea acariciada, aplazada indefinidamente por mi azarosa vida profesional. Han sido mis hijos los que más me han empujado a empezar: Hace años me regalaron una estilográfica grabada con la leyenda latina:“nulle die sine línea” (ningún día sin escribir). Luego, han seguido insistiendo en que la pusiera a trabajar y escribiera esta obra. Y, como bien se sabe, los hijos siempre lo consiguen todo de sus padres.


<strong>¿De dónde surgió la idea de publicar este libro?</strong>


Es algo que viene de lejos. Lo que he ido oyendo desde niño de mi familia, al calor de la lumbre, más todas las experiencias que me han tocado vivir como niño, estudiante en Tordesillas, en el “oblatado” del monasterio trapense, mi experiencia de monje y sacerdote, me fueron haciendo crecer la necesidad de publicar mis “confesiones”. Éste servirá de test para conocer el interés del público y seguir publicando o no.


<strong>¿Qué subrayaría especialmente de él?</strong>


Este libro es un canto a la enorme capacidad del ser humano, hombres y mujeres, para adaptarse a las situaciones que les toque vivir, por duras que sean, y superar las dificultades más adversas. “Hace más el que quiere que el que puede”, reza el proverbio. Yo lo he vivido muy de cerca, junto a mi familia y, más tarde, en primera persona.

……………..(Puede leer la entrevista completa en nuestra edición impresa)

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