César Jiménez Jiménez: presidente de la Asociación Cultural Gitana de La Bañeza

23 de marzo de 2012
CÉSAR JIMÉNEZ JIMÉNEZ

Nació en La Bañeza, en 1964, se dedica a la venta ambulante y es uno de los hijos del que fuera patriarca, Manuel Jiménez, fallecido recientemente. Es presidente de la Asociación Cultural Gitana de La Bañeza, que acaba de montar la exposición «Culturas para compartir. Gitanos Hoy», que se puede contemplar en el Centro Cultural Infanta Cristina.

¿Cómo surgió esta asociación?


A raíz de otras que conocemos y con las que mantenemos contacto, como pueden ser las de León, La Robla, Cacabelos o Benavente, se fue fraguando la idea de hacer una en La Bañeza y aquí estamos, desde hace algo más de un año.


¿Qué fines persigue?


Sobre todo, dar a conocer nuestra cultura, nuestra forma de ser, y que la gente no nos prejuzgue. También pretendemos escolarizar a los niños, aunque ahora mismo está escolarizado casi el 99%.


¿Cuántos años llevan los gitanos en La Bañeza?


No lo sé a ciencia cierta, pero me imagino que muchos. Actualmente somos 27 familias, que suman alrededor de 76 personas, las que vivimos aquí.


Tu padre era una persona muy apreciada, valorada y respetada en La Bañeza, tanto por los gitanos como por los payos. Háblanos de él.


¡Qué quieres que te diga de mi padre! Era una persona cabal, leal y correctísima, a la que nunca le gustaron las maldades y nos educó como mejor supo. Era fiel y verdadero, su palabra era de ley, no soportaba los engaños y siempre se portó dignamente en su trabajo como tratante de ganado.
Hay una anécdota que quiero recordar y es que, a principios de los años sesenta, hizo una amistad muy grande con Honorato González, que entonces era el capitán de la Guardia Civil del puesto de La Bañeza, y la gente se extrañaba al ver cómo un gitano y un guardia civil se llevaban tan bien. Honorato es padrino mío, de nacimiento y de boda, y padrino de mi primer hijo.


¿Os sentís integrados en La Bañeza?


Totalmente. Somos unos vecinos más. Tenemos muchos amigos payos. Siempre hay alguna cosa puntual de rechazo y ese punto racista nunca va a dejar de existir, pero son casos contados. También hay algún gitano que no se integra, pero sabemos quién es, de qué manera se mueve y, si no se corrige después de que intentemos hacerle ver las cosas de otra manera, queda como un poco apartado; es decir, que por un garbanzo no se va a estropear el cocido.


Es de destacar que, por primera vez en esta ciudad, una chica gitana, Sandra Jiménez González, va a terminar el Bachiller e ir a la Universidad.


Desgraciadamente, hubo épocas en las que a los gitanos no se les permitía acudir a la escuela y, por ello, aprendían el oficio de los padres e, inevitablemente, se espabilaban en la vida. La historia nos hizo errantes, nos prohibieron el idioma y fuimos perseguidos. Es algo muy importante lo de Sandra, porque servirá de ejemplo para los pequeños.


¿Cuáles son vuestras principales virtudes?


La principal virtud creo que es la unión, lo mismo para celebrar fiestas que para soportar enfermedades. La familia -y hablo de padres, hijos, tíos, sobrinos, primos…- es lo más importante para nosotros, es lo que nos une. También destacaría el valor que le damos a la amistad. Un gitano amigo es amigo para siempre, aunque si te lo coges de enemigo pasa lo mismo. Somos muy pasionales y respetamos la tradición a capa y espada. Aprendemos los valores con la convivencia y el ir creciendo poco a poco.


Con la crisis actual, ¿cómo está la venta ambulante?


Fatal. Le ha afectado enormemente. Hay días que no merece la pena salir al mercado, porque tienes que pagar gasolina, el puesto, las prendas… Estamos con miedo, ya que el pan de la mesa no puede faltar, pero la ropa se puede «estirar» para que dure una temporada más.


¿Vais todos los días a los mercados?


Así es. El lunes a Carrizo de la Ribera, el martes a Astorga, el miércoles a Ponferrada, el jueves a Benavente, el viernes a Veguellina de Órbigo, el sábado a La Bañeza y el domingo a León. Y, si quieres, hay días que puedes hacer dos mercados.


¿Tenéis buen ambiente entre vosotros?


Es que no podría ser de otra manera. Imagínate lo duro que sería tener que ir a trabajar todos los días y estar peleando. Es mejor ayudarse, en el caso de que se necesite.


¿Qué destacarías de la exposición?


Es una cosa preciosa y digna de ver. En un recinto pequeñito se va mostrando, por secciones, nuestra historia y cultura, con el fin de educar a las nuevas generaciones en el conocimiento y el respeto a las distintas culturas, además de fomentar un mundo de  igualdad y convivencia. Y vamos a ofrecer café fuerte, de puchero gitano, a todos los que la visiten, como muestra de nuestra hospitalidad.


¿Algo que quieras añadir?


Me gustaría que cambiara el concepto que se tiene de los gitanos, que la gente se acerque a conocernos, porque lo que separa nuestras culturas es la ignorancia y no la realidad. Por ejemplo, cuando se robaban gallinas, lo hacían tanto los payos como los gitanos, porque desgraciadamente era por la mucha hambre que había. Y cuando alguien dice «vas como una gitana», no se dan cuenta que es una frase que se debía desterrar, porque nos aseamos y vestimos como los demás.

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