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25 Mar 2011

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Marina: La doctora Pollán

Hoy no les pinto un paisaje
y, aunque soy un retratista,
tampoco pinto un retrato.
Hoy les pinto… una Marina.
Por segunda vez aquí
permitidme que yo escriba
y retrate a una mujer,
así no me recrimina
ni me tilda de machista
la Ilustrísima Pajín,
que es de Sanidad ministra.

Nació, siendo muy pequeña,
en la Bañeza esta niña,
hace muy poquitos años,
no está bien que yo los diga,
porque se puede enfadar
la ministra susodicha.
Lo que sí puedo afirmar
con la conciencia bien limpia,
es que era, de Robustiano
la menor de la familia,
pues de cuatro hijos que tuvo
la doctora es la más chica.
Como era de “ULTRA-MARINOS”
la tienda que aquí tenía,
Robustiano, a la pequeña
puso el nombre de MARINA.

Con tan solo cinco añitos
ya demuestra que es bien lista
y aprende todas las letras
en la monjas Carmelitas.
Luego sigue su carrera
como cualquier jovencita
y, después de mucho empolle
en facultad salmantina,
con unas brillantes notas
se doctora en Medicina.
Y por más de medio mundo
se va de clínica en clínica,
aprendiendo los secretos
de la cosa cancerígena.

Mas, antes de hacerse médico
se pasa la jovencita
atendiendo con esmero,
y con mucha simpatía
a los cientos de clientas
que con el bolso venían
a la tienda de su padre,
que era despensa muy típica…
En esa famosa tienda
la jovencita vendía
pimentón para el adobo
y p´al chorizo las tripas,
media arroba de garbanzos,
un cuarto de alubias pintas,
y jamones y tocinos
y trozos de longanizas
y arroz para la paella,
y medio kilo de harina,
levadura, bacalao,
y tres o cuatro guindillas…
Que aquella “Casa Pollán”
en cuestiones de comidas,
era la mayor despensa
que las bocas agua hacía.

Al estar entre chorizos
tantas horas, pobrecilla,
debió coger afición
a eso de la medicina,
pues lo que ella despachaba
el colesterol subía…
Así que en la Salud Pública
se hace gran especialista
y hoy es una autoridad
de la “Cosa Preventiva”
en el “Centro Nacional
de Epidemiología”.

Fue becada en Baltimore,
donde muy bien profundiza
en los misterios del cáncer,
que de continuo investiga.
Luego sigue en Estocolmo,
ejerciendo de científica.
En sesudos Comités
la médico participa…
O, mejor, diré la médica,
“pa” que Pajín, su ministra
no me saque otra tarjeta
y me tilde de machista.

Por su profundo proyecto
llamado “Estilos de vida”
le dieron muy gordo premio
y suculenta propina…
Y por sus muchos trabajos
-ha publicado la tira-
en el mundo de la ciencia
es bastante conocida…
y es, en cuestiones del cáncer,
una doctora erudita.
Aunque es allá en los Madriles
donde trabaja Marina,
siempre que puede, se vuelve
unos días a su provincia,
pues es buena bañezana,
y una gran “bañezanista”,
que habla de su La Bañeza
por “t´os” los sitios que pisa.

Y con todo lo que he escrito
ya el romance se termina,
pues creo que queda muy claro
el mérito y la valía
de la pequeña Pollán,
Doctorísima Marina…

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