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20 Nov 2012

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El tamborilero Simón: un as de la percusión

Perdona mi atrevimiento,
pero hoy saco aquí, lector,
a un famoso “bandolero”:
Manuel Fernández Simón.
No guarden sus faltriqueras,
que no es un atracador,
que “bandolero” lo llamo
y así lo nombro aquí yo,
por dar golpes en “La Banda”,
golpeando en su tambor.
Y, además, toca “de gorra”,
gratis y por afición,
sin “atracarnos” ni un euro,
ni cinco, ni tres, ni dos.
Él maneja los palillos
mejor que un chino, mejor,
porque es un as en el arte
ese de la percusión,
un virtuoso de “la caja”,
o, vulgarmente, “el tambor”.
En el año 35
en La Bañeza nació
y desde muy pequeñito
ya llamaba la atención,
porque antes de que hablara
a “percutir” empezó
dando golpes y más golpes
con cuchara o tenedor
a las latas de sardinas,
de escabeche o chicharrón.
Aun joven, en casa Prieto,
debuta el trabajador.
y más tarde, en la farmacia
de Don Gonzalo él entró
a vender sales de frutas,
bromuros y pelargón,
aspirina, esparadrapos
y jeringuillas y alcohol,
haciendo muchos kilómetros
por detrás del mostrador.
Siendo aún muy jovenzuelo,
allá en el 52,
a la orquesta “La Bolero”
que estrenaba formación
con su hermano, saxo alto,
su primo, saxo tenor,
su cuñao, el clarinete,
Leandro Gago, el trompetón…
llegó, con la batería,
Manolo Porróm Pompóm.
Era toda instrumental,
y además, sin altavoz…
pero todos bien lo hacían
con esmero y afición.
Luego en la “Orquesta Imperial”
y en “Los Castros” se metió
tocando por La Bañeza
y pueblos de alrededor,
pasodobles de la época,
chachachás, rumbas, foxtrot,
“Están clavadas dos cruuuces”,
“Cenicienta se marchó…”,
y otras canciones famosas
que hablaban siempre de amor…
Así, con su caja a cuestas,
se pateó medio León,
cantando aquellas canciones
en fiestas de relumbrón,
de Los Diablos y Los Puntos,
Fórmula V, del Pop,
Machín, el de las maracas
y el de la tez de color,
el carro que a su tocayo
Escobar se lo robó
estando de romería
un ya famoso ladrón.
Buscando el famoso carro
nuestro Manolo pasó
varias decenas de años
hasta que el fin se rindió,
porque el tal carro robado
nunca, nunca apareció,
tocando la batería
y también el saxofón.
Un año, en Semana Santa,
el miércoles de pasión,
la Banda Municipal
sin el caja se quedó,
así que llaman de urgencia
a nuestro amigo Simón
y desde entonces la caja
toca con todo primor.
Y también toca la caja
con tanta dedicación
que más que tocar la caja
don Manuel toca el cajón.
(Cuidado, Francis, cuidado
no cambies la a por la o,
pues palabra soez queda
y don Tista, el director,
que no admite palabrotas
ni aquí, en esta sección,
si sale escrito lo otro
me manda al paro, por Dios.
Otro con un bombo grande
tan grande que es un bombón,
Dale que dale que dale
al la, do, re, mi, fa, sol.
Además de bien tocar
con pericia su tambor,
destaca del bandolero
su carácter bonachón.
Además de usar la caja
tiene otra gran afición
y con una vieja Winar
(20 duros le costó)
hizo fotos y más fotos,
que tiene una colección
que ha donado al “Convento”
que es una asociación…
Dejamos al bandolero
tocando caja o tambor,
y este sonoro romance
al final se terminó.
mientras Manuel sigue activo
dando su porrompompón…
Si contaran sus redobles
con la caja o el tambor,
saldría una enorme cifra
que pasaría del millón.
Pido un millón de redobles
“pa”  Manolo F. Simón.

      Domingo del Prado

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