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25 Jul 2020

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De Veniamores a Viniambres

Landelino Franco Cronista Oficial de Villamontán de la Valduerna

Hacia el año 1275, los vasallos de Jiménez de Jamuz y del pueblo de VENIAMORES se quejaron a sus Señores, D. Gonzalo Morán y su esposa Dña. Elvira Rodríguez, de los asaltos que sufrieron por parte de Esteban y Aldonza, “malvados bandoleros” de quienes pocos más documentos se han podido encontrar. Parece tratarse de prepotentes salteadores que aprovecharon las largas ausencias de los señores Morán en la Corte de Alfonso IX, Fernando III y Alfonso X el Sabio.
En la documentación encontrada aparece Veniamores con las variantes de Ueniamores, Venyamores, Vinamores, Valsobre, Veniamores, ValleVerano, Villamor, Veniamor. Finalmente esta villa con su jurisdicción fijará su nombre en el actual MIÑAMBRES. Para tal fin, este trabajo se centrará en los siglos IX al XV.
Las abundantes referencias han sido tomadas de ASTORICA, Nº.10, al tratar Mª Filomena Da Costa extensamente sobre los Moranes; Capiteles V de Conrado Blanco; Consolación Cabero en “Astorga y su Territorio”;  Porfirio Gordón y Margarita Torres en la revista JAMUZ; Pedro Álvarez en su obra sobre Jiménez, y Pascual Riesco, Martín Turrado y Alejandro Valderas en artículos sobre el tema. La mayoría de la documentación histórica se encuentra en el Monasterio de Carrizo. Se debe a que tres abadesas pertenecían a la familia Morán-Arias, herederas de extensas posesiones en toda la provincia de León. Se echa así abajo el tratar a Miñambres como pueblo misterioso, por sus inciertos orígenes.

Poblamiento de Veniamores

Veniamores o Beniamores debe su origen a los primeros repobladores. En tiempos del Rey Ordoño I (S.IX), su cuñado el Conde Gatón del Bierzo emprendió la repoblación de las zonas del Duero con astures, bercianos, santanderinos y numerosos  mozárabes, procedentes en especial de Mérida, Huelva, el Algarve, Córdoba y Toledo. Estos traen su cultura, arte, arquitectura, religión cristiana, y su música y liturgia hispano-mozárabes que van a enriquecer  a los nuevos  poblamientos, villas, colámines, pueblas.
Ya en abril del año 932 aparecen nombres, apellidos y topónimos específicamente de origen árabe, como Abamor Eximiz, Abaxamar, los Bani Eiza y, entre La Bañeza y Jiménez, los BENI-AMORES. El término “beni” indica grupo familiar y precede un nombre personal que tanto puede ser AMOR como un antropónimo Anmur, muy común actualmente.
La repoblación es una ocupación y puesta en explotación de terrenos abandonados o conquistados. En el caso de Vaniamores debió ser por pressura o aprissio, explotación libre de la tierra mediante roturación de campos baldíos. Seguimos a Madoz y Miñarro, que describen en 1845 el agro de Miñambres “de clima bastante sano, con buenas aguas potables, terrenos de buena calidad, de regadío en su mayor parte, monte poco poblado. Abunda la caza y la pesca”.
Organizado en Concejo de vecinos que administraban los bienes comunales y privados y los aforados.
Sus pajizas viviendas, de única planta de adobes y techumbre  de urce, expuesta a quemarse, eran compartidas por una familia de 4,1 hijos, y  con los animales –vacas, bueyes, gallinas, caballos, cerdos– que les procuraban alimentos básicos como leche, carne, manteca, huevos, y sus pieles, rústicas vestimentas hasta los siglos XIII y XIV, cuando se generalizan las más costosas que tienen que regular las Cortes de Sevilla de 1261. Copiamos una manda de 1332  del AHN recogida por C. Casado :” 1 par de pannos de escarlata con sendale e con sus adobos e otro par de pannos tintos con pentas brancas e con sos adobos”. (Cendal: tela de seda o lino muy delgada. Adobo: adorno. Tela trasparente y fina con lustre y cuerpo).
Los caballos eran un lujo para caballeros, hidalgos y aristócratas. Aparece la pesca de ríos y fuentes, aunque estaba muy controlada por el Señorío.
Solares, huertos, ferrinales, egidos, prados y tierras de secano cuentan con agua abundante del Duerna y de La Fontoria, unas fuentes cercanas a la villa que posibilitan  los varios molinos de una rueda para moler trigo, centeno, lino.
También existen algunas colmenas y los cereales clásicos (trigo, centeno, cebada) y el lino son fuentes de alimentos y de piensos para los animales, y de la linaza básica en la cocina.
Aparecen los viñedos y el vino, básico como bebida y como medio para castigar muchas infracciones, especialmente las relacionadas con los pastos, como se recoge en las Ordenanzas.
Si Redelga y Villamontán existen ya en el siglo IX, lo mismo se puede fijar para Veniamores, apoyados en un documento de 1.181 donde ya se habla de este último.

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