Publicidad
23 may 2020

Compartir

Sábados de La Bañeza
Entrada_a_La-Bañeza_desde_Astorga(TAB)

Adolfo Alonso Ares

El ritmo de los días se ha modificado. Ha vertido su esencia en ese abismo que huye de las cosas cotidianas, de las que emergen siempre como espejos que dicen lo que somos. Por eso hoy me uno a la palabra que he bosquejado siempre con amigos; porque vivimos juntos la plenitud del mercado de los sábados en La Bañeza, el alborozo de esas calles que impregnan antiguos universos de amistad. Regresarán sin duda, pero será el silencio quien consagre a aquellos que ahora faltan a la cita. Este es mi homenaje a todos los bañezanos que han sufrido la tragedia de un virus, pues la emoción se ciñe en el secreto que vive con los hombres que han soñado. Es mi homenaje íntimo a la pasión por la vida. Por eso, desde este legendario periódico, desde El Adelanto Bañezano quiero dejar los ruegos que atavían un pulso de verdad, un pulso que desangra las memorias de una ciudad hermana de la mía.
Es este mi homenaje a quienes perdieron la pauta que respira en las holgadas cúspides del tiempo. Más allá de un Teleno imaginario que indaga y que predice, en sus inviernos, el calor y el sabor de las cocinas, los rostros que acunaron la contienda, la voz con que nacían las palabras que ya no sonarán. Por eso me arrodillo ante el pasado que latía en las cosas cotidianas y vertía su anhelo entre nosotros. Paseábamos despacio, muy cerca de los viejos soportales: viejos y queridos soportales que cobijaron sueños de mi infancia cuando las tardes eran infinitas.
Es infinito el mundo del recuerdo en la mejor leyenda de la vida, estante en los colmados que se alejan, y por eso deshilo lo que guardo, lo nombro y lo detengo, que he de leer despacio los versos de Colinas.
Hoy guardo mi fervor por La Bañeza, por la torre almenada de Santa María y por la calle del Reloj, por los caudales íntimos del Tuerto y por esos paisajes que dominan la tierra milenaria que ha vivido muy cerca de los hombres y sus pueblos.
Anoto la memoria de una ciudad que siento como mía. Es la versión que esconde los abismos en mundos dilatados, mundos que desafían el precepto e indagan en la emoción de lo que fuimos. Porque fuimos distancia de los campos, de las encinas nobles, de los chopos, de la jara que pinta los caminos del color de la nieve.
He cumplido el fervor por las palabras que hablaban de lo nuestro, la breve soledad de la rutina y un brindis con las copas que colmaron la sed de las raíces. Por eso ahora dejo que se alarguen los días que alimento, la luz que se hipnotiza en los veranos, ya que entonces volaban los vencejos.

Sin comentarios
La Hacienda
Telenauto
Covabet
Falmar
Manos Unidas
Cáritas
El Adelanto Bañezano mas de 80 años con  La Bañeza

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR