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19 jul 2019

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Promonumenta comprueba la existencia del prerrománico leonés
Grupo_de_Promonumenta_con_Javier-Callado_en_Santa-Marta-de-Tera

El investigador y escritor leonés, Javier Callado, ha sido el guía del viaje cultural que Promonumenta realizó el sábado 13 a distintas iglesias de León y de Zamora, cuyo objetivo era, precisamente, demostrar la exactitud de la tesis que él mismo, tras varios años de estudio, viene manteniendo sobre la existencia de un estilo prerrománico genuinamente leonés que nace a partir del año 910, en paralelo con el traslado de la corte a la ciudad de León, y que se desarrolla al mismo tiempo que otros prerrománicos propios de otras regiones, como el arte condal aragonés o del Serrablo, el otoniano y el mozárabe de los cristianos de territorios musulmanes. Desaparece este prerrománico leonés a partir del año 1185, cuando Alfonso VI facilita la entrada del Cluny y de su románico, mientras obliga a que en su reino de adopte el ritual romano y a que las iglesias sean adaptadas para ello.
El estilo se caracteriza arquitectónicamente por su planta variada, la cabecera rectangular por el exterior y por el interior semicerrada para la celebración de la liturgia hispana, la construcción de un nártex o pórtico a los pies, destinado a penitentes y no bautizados, el uso de cúpulas o bóvedas de cañón y el desarrollo de la cúpula de gallones. La decoración mantiene todavía el arco sobrepasado de los visigodos, los frisos de ladrillo, las luceras alargadas en el ábside, el esculpido a bisel, etc.
Uno de los lugares donde Promonumenta tuvo ocasión de comprobar esta tesis fue la iglesia de Jiménez de Jamuz, cuyas grandes dimensiones se alcanzaron tras sucesivas ampliaciones a partir de un pequeño templo prerrománico, del que se conserva la cabecera con bóveda de medio cañón y dos hermosos ventanucos alargados perfectamente homologables en el estilo descrito. Toda una joya de la antigua arquitectura, descubierta por Callado, que sirve como trastero, pero eso sí, limpio y ordenado, cosa que no estaba antes de que su importancia fuese dada a conocer en el pueblo.
Siguiente ejemplo, y quizá el más importante, fue la famosa iglesia de Santa Marta de Tera, provincia de Zamora, documentada de hallarse en construcción en el año 1077, es decir, poco antes de que en 1085 el rey Alfonso VI ordenara sustituir la liturgia hispana por la romana y de que en el Reino de León entrase el estilo románico. El investigador pudo demostrar con claridad los cambios introducidos en la iglesia prerrománica recién construida para adaptarla al cambio litúrgico y a las modas decorativas traídas por el románico.
El itinerario prosiguió por la iglesia de Tábara, descendiente de una fundación de San Froilán, famosa por su scriptorium y por las copias del Beato de Liébana que de ahí salieron. En este templo se apreciaron similares antecedentes del prerrománico leonés. Siguieron las iglesias de Santo Tomé y de Santiago el Viejo, en la ciudad de Zamora, y ya, para cerrar ciclo, aunque su estilo es puro visigótico, la iglesia de San Pedro de la Nave, cambiada de emplazamiento en 1930 para que no pereciese bajo las aguas del embalse de Ricobayo.

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