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29 nov 2018

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Final de la fase de concurso con dos compañías de teatro amateur de largo recorrido. “Stress de Quatre”, de Valencia, y “La Otra Parte Teatro”, de Madrid
Escenas_de_Las-heridas-del-viento(Antonio-de-la-Fuente) Escena_Monstruos-de-papel_mojado(Antonio_de_la_Fuente)

Tirso Mateos Claro

El Sábado 24. Con un texto complicado, profundo y literariamente impecable, pudimos ver a los valencianos Stress de Quatre representando la obra “Las Heridas del Viento”, de Juan Carlos Rubio (Córdoba 1967), autor, actor y guionista de diversas series de televisión conocidas, como Farmacia de guardia. Su formación en interpretación textual está patente en esta obra con un lenguaje claro y actual. La pieza, impecable en la forma, tiene, en nuestra opinión, carencias en el fondo, que reflexiona sobre lo que pudo ser y no fue y la inseguridad.
En cuanto a las interpretaciones, sin discusión. Jordi Tamarit es Juan, un más que madurito gay adinerado y resabido; sin entrar en ningún amaneramiento excesivo ni en clichés, el actor define al personaje rotundamente. Juan Manuel Castillo, David en la obra, representa la inseguridad enmarcada en la juventud y nos la creemos. La escenografía discreta, pero suficiente, la banda sonora bien encajada, e iluminación y proyecciones certeras dan un resultado que gustó, aplaudiéndose el esfuerzo interpretativo.
El Domingo 25. Vimos “Monstruos de papel mojado”, tercera obra de Fernando Atienza, gaditano afincado en Madrid, Actor, autor, director y miembro de La Otra Parte Teatro. Pretende mostrar el hambre de la posguerra. No el hambre con mayúsculas, impersonal y manida; el hambre como la sintió cada uno, hambre física, hambre de sueños y libertad, hambre de calor humano y de reconocimiento del individuo, de cada uno en su esencia. Lo consigue. ¿Comedia dramática? Bueno, hay que clasificarla de alguna manera; pero “Monstruos de papel mojado” tiene mucho más que risa o drama. Los ingredientes están medidos y repartidos en los personajes, de lo individual a lo global; de la risa al dolor en La Dolores, del desencanto radical a la maternal ternura en La Rosario; del cachondeo inconsciente al más profundo desgarro sentimental de El Legañas.
Sobre las interpretaciones, poco que decir, son gente de tablas, coralmente coordinados, bien caracterizados y especialmente resueltos. Laura Pérez, La Reme, lo borda. En cuanto a Roberto Nistal, El Legañas, sin palabras; su entrega al personaje es total, no hay actor, hay actos, gestos, palabras y personalidad del Legañas, es él. Felicitaciones. El resultado de la puesta en escena muy bueno. Los asistentes les hicieron salir tres veces antes de acallar sus aplausos.
Terminó la fase de concurso. Independientemente del resultado, la calidad de las compañías y de las representaciones ha hecho las delicias del público, al que brindamos estás líneas. Siete obras, siete felicitaciones de las compañías al público, los grupos alucinan, lo primero que hacen al bajar del escenario es alabar al respetable; “Son los del siete” dicen en argot taurino, qué satisfacción, también gente de teatro.
El Sabádo 1. “Estocolmo, se acabó el cuento”, comedia de clown a cargo de CarabauTeatre de Alaquás (Valencia), no se la pierdan, la cosa promete risas. Después la esperada entrega de premios. Y el domingo 2 más teatro, “La comedia de Miles Gloriosus”, que hubo de suspenderse en su fecha, levantará el telón con todas sus fuerzas, aunque fuera de concurso. Otros dos días de Teatro en Tierra de Comediantes, Jiménez de Jamuz.

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