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22 jul 2017

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Qué hace un niño con un libro cuando no sabe leer

Marta del Riego Anta

A Martín le encantan los libros. Todas las noches le leo uno. Puede escuchar una semana seguida el mismo cuento ‒quizá más, pero no lo he comprobado porque me pego un tiro del aburrimiento‒. Hay días que se conforma con la historia básica, pero otros tengo que coger un muñeco y fingir que es el muñeco quien la cuenta. Puede ser el zorrito, el oso, el caballo o el pirata. O sea, mamá lee la historia con la voz de un pirata, pongamos por caso, que le habla a un niño que, a su vez, actúa como si fuera mamá. Y si me salgo del papel, ¡me regaña! “No hables así, que eres el pirata”. O el zorrito Fígaro. O el osito Pachi. O el caballo Pichiriro (todos los nombres los puso él). Y tengo que volver a impostar la voz sin perder el hilo de la historia.
¿Qué hace un niño con un libro cuando no sabe leer?
Le pregunto a Martín por qué le gustan los libros. “Porque los cuido”. Eso no es una razón, le digo, ¿qué hay en un libro? “Dibujos”. ¿Qué más? “Historias chulas”. ¿Lo que hay en los libros existe? “Sí”. ¿Peter pan? “Sí”.

…………….(Puede leer el artículo completo en nuestra edición impresa)

@martadelriego
Superheroína del noroeste.blogspot.com

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