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31 mar 2017

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Senderistas en la Ruta de las Fuentes Medicinales de Noceda del Bierzo
Cuarenta-y-cuatro_caminantes_participaron_en_la_ruta_de_Noceda(CDAB)

Club D. A. Bañezano

Y, ya lo dice el refranero popular, nunca te acostarás…
En este grupo de senderismo nunca hay excursión sin sorpresa y en esta hemos descubierto que tenemos varios “Ingenieros de Puentes”, como nos lo demostraron en la ruta, aunque hay que decir que cada uno tenía su “idea” de realizarlo.
Se nos dio la circunstancia de tener que cruzar un pequeño arroyo, pero había más agua de la prevista y hubo que estudiar cómo pasarlo.
Ingenieros y con voluntad de ayudar “todos”, unos poniendo piedras para pasar por encima, otros colocando una tabla encontrada cerca para intentar equilibrar el paso, otros, los más valientes, descalzándose y tratando de pasar andando (el agua, fría no, muy fría), y otro, mucho más generoso aún, tirándose “literalmente” en el agua, suponemos que para que le pasáramos por encima sin mojarnos; lo dicho, muchos ingenieros que al final descubrieron que 50 metros más abajo había un puente de madera lo suficientemente preparado para que se pasara por él.
Fue una de las anécdotas del día. Y qué día el del domingo 26 de marzo.
Como siempre, tras la salida, en esta ocasión a las 9:30, por eso del cambio de hora,  aunque alguno se presentó antes “por error”, un plácido viaje hasta Noceda del Bierzo donde el día se presentaba nublado pero con la temperatura suficientemente agradable como para iniciar una ruta algo “ascendente”.
Tras el pertinente café en los dos bares del pueblo, donde nos repartimos, iniciamos la ruta de forma contraria a la primera idea, y es que en el pueblo nos advirtieron que era preferible así, ya que el tramo “malo” era mejor subirlo que bajarlo, y así fue.
Empezamos poco a poco la ascensión mientras íbamos contemplando algunas de las numerosas fuentes que nos íbamos encontrando, hasta que el camino se empezó a “complicar” un poquito, porque las rampas empezaban a ser algo largas.
Pero aquí nadie se queja, un pie primero y otro después, poco a poco haciendo metros y subiendo, subiendo y subiendo hasta encontrarnos la nieve.
Algún bolazo empezó a caer por aquí y por allá, y la subida empezó a ser hasta divertida, y claro, como no podía ser de otra forma, salió el sol y se nos quedó una mañana entre soleada y nublada que nos hacía mucho más fácil la subida al mirador de “La Gualta”.
Antes de llegar pudimos contemplar la preciosa e inmensa cascada de “La Gualta”, formada por dos saltos de agua de unos aproximadamente 20 metros de caída que hicieron las delicias de los senderistas y de los fotógrafos.
Por algunos momentos nos creímos en la selva, ascendiendo agarrados a una cuerda colocada estratégicamente entre maderos para poder subir los “largos  escalones” que nos hicieron llegar a la cima.
Una vez en el mirador y en el pico más alto de la caminata, hicimos la parada para la comida y a algunos les debió crecer el pelo de tanta nieve como se llevaron encima.
Otros aprovecharon la nieve acumulada para meter sus botes de bebida o botellas de agua entre la misma, por eso de que se enfriaran un poco los líquidos.
Otros, dejando su cabeza, perdón, su gorra en el alto para acordarse mucho después y pedir a algún “voluntario” que subiera a por ella. Menos mal que algún “alma caritativa” ya la había recogido antes.
Tras la comida, y ya mucho más relajados y cómodos, el descenso, donde algunos parecían tener prisa por ir a tomar el café y se adelantaron a otro grupo mucho mas rezagado y que llegaron al refrigerio como 20 minutos más tarde.
Por el camino, además de nieve, contemplamos muchas variedades de plantas, algunas medicinales, otras protegidas, que alguno de los caminantes entendidos en la materia nos iban explicando.
También agua, mucha agua por las laderas, por el camino, por la montaña, agua por todos los sitios y un paisaje inolvidable desde lo alto de la cima, el pueblo de Noceda y otros de nuestros vecinos del Bierzo que solo se pueden ver desde un lugar tan privilegiado como este.
Tras el café, vuelta a La Bañeza, para a las seis de la tarde estar en el lugar de salida con la satisfacción de haber pasado un gran día,  con el cuerpo cansado y esperando no tener el lunes, “demasiadas agujetas”.
Y es que los 44 senderistas que acudieron en esta ocasión pueden decir que ha sido una ruta “algo dura”, sobre todo en su ascensión, pero espectacularmente bonita por lo diferente con otras rutas, en cuanto se refiere a la nieve, el paisaje y el ambiente mucho más distendido.
Y la próxima… ¿te la vas a perder?

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