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17 nov 2016

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TIERRA DE COMEDIANTES: El “Macbeth” de Shakespeare para mostrar los males de la ambición humana y “El Señor Ibraim y las flores del Corán”, elogio a la ternura y al respeto entre los pueblos
Escena-de-Macbeth(Antonio-de-la-Fuente) Escena_de_El-Señor-Ibraim-y-las-flores-del-Corán(Antonio-de-la-Fuente)

Tirso Mateos Claro

Aunque haya quien afirme que hubiera sido suficiente con sus versos para pasar a la posteridad, lo cierto es que el Bardo  de Amón, William Shakespeare, (1564-1616, 23 de abril) era un hombre de teatro. Actor, autor y empresario teatral, escribió más de 30 obras; sin entrar en el eterno debate de si todas salieron de su pluma, la literatura universal lo coloca en la cúspide junto a D. Miguel de Cervantes (1547-1616, 22 de abril).
Que sus piezas de teatro hayan llegado a nuestros días se debe a una publicación de ocho años después de su muerte, el First Folio, donde se recoge prácticamente toda su obra dramática. Sea como fuere, la humanidad cuenta con 11 tragedias, 15 comedias y 10 obras históricas del Bardo de Amón, para reflexionar sobre la vida desde su particular perspectiva.
Macbeth, que vimos este sábado en el teatro de Jiménez de Jamuz, fue representada por primera vez en 1606, sin embargo su estudio sobre el dolor y arrepentimiento que subyacen a la ambición sigue siendo una lección  muy aprovechable hoy en día. A nuestro entender, en la puesta en escena de “La Garnacha” hay una intencionalidad de mostrar que esta ambición llevada al extremo no vale la pena.
El grupo lo borda. Se trata de una adaptación de Vicente Cuadrado, director de la compañía logroñesa, en la que se desdobla a Macbeth y a Miss Macbeth en otros dos personajes; el artificio pretende ayudar a la comprensión de la trama, pero además se gana en plasticidad y dinamismo. Esto, unido a una iluminación estudiadísima, y sobre todo a unas interpretaciones brillantes de todo el elenco, hizo que el público agradeciera largamente la intensidad de la trama.
El domingo vimos El Señor Ibrahim y las flores del Corán. La obra teatral surge de una novela de Eric-Emmanuel Schmitt (1960) adaptada para el teatro por su coetáneo español Ernesto Caballero (1958). Schmitt es uno de los dramaturgos franceses contemporáneos más representados y traducidos. Por lo general la temática de su obra, ya sea teatro, ensayo o novela, reflexiona sobre personajes históricos o, como es el caso, sobre la religión.
El Señor Ibrahim y las flores del Corán es un cuento hermoso de ternura y de unión entre las personas y los pueblos, y nos hace reflexionar sobre lo fácil que sería aceptar al otro cuando la educación, la comprensión y la empatía son nuestras banderas.
La compañía leonesa “La Submarina” lleva ya unos años dejándose ver por distintos certámenes y muestras de toda España, cosechando reconocimiento por sus puestas en escena y sus interpretaciones. Destacamos las interpretaciones de Miguel Barajas, Sr. Ibrahim, y de Javier Vermejo, Momo, que absolutamente compenetrados mantienen al público esbozando una sonrisa tierna, entretenido en la sencillez de una trama que destapa temas elementales para ofrecer al otro una sonrisa de comprensión. El público, que el domingo volvió a llenar, lo agradeció con un largo y caluroso aplauso.
Este sábado, la obra de teatro del absurdo más reconocida y representada Esperando a Gogot, de Samuel Beckett, que pondrá en escena la compañía de Elche “Sahara Teatro”. Y el domingo, seducción y enredo aristocrático con Las amistades peligrosas, de Choderclos de Laclos, desde la visión de los vallisoletanos “Arcón de Olid”.

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